Ha costado pero al final, tras deshacer mi antiguo formato de página y quedarme sin lugar para colgar mis fotos en La Red, me he decidido,a abrir una cuenta en Pbase e ir colgando, poco a poco, fotos,nuevas y de fondo de armario, que algunas tengo.
Puedes echar un vistazo a la Valencia de hace ocho años y a los aviones históricos de la Fundación Aérea de la Comunidad Valenciana en el aeródromo de Requena. Espero que te gusten.
Imagenlibre
Comentarios muy personales sobre fotografía y otros temas relacionados con la imagen.
jueves, 12 de julio de 2012
Más galerías en mi cuenta de Pbase
lunes, 25 de junio de 2012
Galería de fotos del Orgullo LGTB de 2012 en Valencia
sábado, 11 de febrero de 2012
Hacer de la necesidad virtud
La industria fotográfica se ha ajustado brutalmente a la crisis económica mundial. y sin darse cuenta, ha sembrado la semilla de la nueva generación de cámaras, la primera auténticamente digital que sustituirá a las réflex..
Tras el empuje de las compactas, sorprendió a propios y extraños la sólida evolución del concepto réflex, que casi sin esfuerzo aparente se digitalizó y mantuvo el monopolio de la cámara "de calidad". Cuando todo indicaba que se finalizaba el proceso de digitalización de las cámaras fotográficas, con sus tres categorías consolidadas (moviles y tabletas en la gama baja, compactas en la media y réflex en la alta), dos fabricantes, azuzados por motivos diferentes, lanzaron la propuesta de cámaras serias sin la esencia de las réflex: adiós al espejo y al visor óptico.
La aventura del sistema Micro Cuatro Tercios fue recibido con escepticismo por la industria fotográfica y por los compradores, salvo en Japón, donde tuvieron un éxito notable desde el principio. Bueno, ya sabemos que los japoneses tienen gustos algo peculiares, así que no pueden tomarse como referente para el resto del mundo. Eran cámaras más bien lamentables, sin visor integrado, aunque fuera electrónico, y con sistema de enfoque patético en general. Otra metedura de pata monumental de Olympus, que acababa de dejar en la estacada a los poseedores de sus réflex Cuatro Tercios (¡una vez más!), y una mala apuesta del gigante Panasonic, se dijo.
Pero la crisis entró a saco en los departamentos de márketing y diseño de los fabricantes, demandando cámaras y sistemas de calidad que abaratasen sustancialmente el coste de fabricación, a al vez que ofertaran algo nuevo y atractivo para los aficionados. Esta circunstancia, junto con el tradicional proceso de mejora continua en sus productos que distingue al sistema de fabricación japonés, han alumbrado una oferta de cámaras que ponen en serio peligro la supremacía réflex en la gama alta.
Como si fuera una manada de leonas atacando simultáneamente a la infortunada gacela, los mordiscos han venido de varios frentes. La gama SLT de Sony ha fijado el espejo, lo ha hecho semitransparente en su totalidad y ha conseguido mantener el sistema de enfoque óptico por detección de fase, que es el mejor sistema xe enfoque jamás inventado. El gran salto al vacío de estas cámaras, tan parecidas por fuera a las réflex, es el uso de visores electrónicos.
Otro frente abierto se debe a Fuji, que con la X1 reinventa el concepto de cámara telemétrica con su ingenioso visor híbrido. Aunque dirigido al mercado de las Leicas M, demuestra que la digitalización puede -y debe- reinventarlo todo.
Y el gran bocado se lo están dando los últimos ejemplares de la gama Micro Cuatro Terrcios, de los que la Olympus OM-D EM-5 es el mejor ejemplo hasta la fecha. Sobre el papel lo tiene todo para hacer daño al mundo réflex. Un cuerpo sellado y bien construido, un visor electrónico de alta calidad, un sensor moderno y optimizado para la ultima versión del sistema de enfoque por detectción de contraste. Si lo unimos a la amplia gama de objetivos del sistema Micro Cuatro Tercios, fácil es predecir su éxito. Que venga de una empresa desesperada por sobrevivir, demuestra que se puede hacer, de la necesidad, virtud.

miércoles, 7 de diciembre de 2011
La muerte de la película, una vez más.
Y, sin embargo, la película se sigue produciendo y consumiendo; su uso se ha desplazado de la fotografía (que suponía más de un 90 por ciento en sus tiempos gloriosos) al cine. Pero también en este último reducto la digitalización se ha abierto paso a marchas forzadas, aunque no por las razones que podríamos suponer. He leído un excelente reportaje, publicado en Creative COW, una publicación digital dedicada al cine profesional, que trata en profundidad la desaparición de la película en la industria cinematográfica:
http://magazine.creativecow.net/article/film-fading-to-black
Desgraciadamente el texto está en inglés. Pero si el idioma no te supone una barrera, te aconsejo su lectura. Causas tan peregrinas como el reciente terremoto japonés o una sutileza legal en la negociación colectiva de los actores de Hollywood, han acelerado la tendencia.
En fin, una vuelta de tuerca más para que digamos definitivamente adiós al soporte de tantos sueños y recuerdos.
sábado, 26 de noviembre de 2011
¡Pobre formato vertical!
Lógico, la inmediatez de su visionado -si de ordenadores o televisiones hablamos- y la ubicuidad del teléfono móvil, dan a estos medios una ventaja insalvable por los demás. Y como en fotografía, cuando más grande, mejor, las televisiones se convertirán rápidamente en el medio favorito donde propios y extraños verán nuestras fotos. Tiempo al tiempo.
En estas circunstancias todos los medios de visualización, excluyendo el teléfono, comparten una característica que es letal para el formato vertical: son apaisados, y cada vez más. De los monitores con relación de aspecto 4:3 (cuatro partes de largo por tres de alto) se pasó a los monitores panorámicos (16:10) para seguir con los televisores panorámicos, ligeramente más apaisados (16:9). Los portátiles recogieron esta tendencia y también adoptaron el formato televisivo. Parece que el apetito por la horizontalidad no tenga límites.
Si tenemos en cuenta que la mayoría de las cámaras réflex actuales tienen una relación de aspecto de 3:2, sus fotos se verán a tamaños distintos en función de su orientación. Por ejemplo, una foto vista en una pantalla panorámica de última generación, si tiene formato horizontal, ocupa el 84,4% de su superficie; si tiene formato vertical, ¡ocupa sólo el 37,5%! En términos relativos, la superficie de la foto vertical es el 44,4% de la horizontal, menos de la mitad. Normal que, de manera inconsciente y progresiva, vayamos modificando nuestros hábitos fotográficos encuadrando más y más en horizontal.
Esta dictadura del aplastamiento no es ni buena ni mala, es lo que hay. Personalmente me parece limitadora, aunque no deja de de ser una apreciación personal. ¡Qué le voy a hacer! Me gustan los retratos clásicos, tan verticales ellos... Afortunadamente, el ultimísimo grito del vendaval tecnológico que nos azota viene a equilibrar en parte la lucha entre formatos: las tabletas y sus sensores de orientación tratan por igual a formatos verticales y horizontales, gracias a lo fácil que es girar el dispositivo para que la imagen se muestre a plena pantalla, con todas sus glorias -o miserias- expuestas.
domingo, 25 de septiembre de 2011
Las propiedades mágicas de la distancia focal en la óptica fotográfica
¡Ay, cuanta confusión!
La clasificación de los objetivos por su capacidad de aproximación se basa no en la focal, sino en el ángulo de visión (normalmente medido en diagonal). A igualdad de ángulo de visión, igualdad de encuadre.
El ángulo de visión depende de dos factores, del tamaño del sensor y de la distancia focal. Así que, de entrada, decir que un xx mm. es un tele, angular, etc. es un error, probablemente el más común de todos los errores que, hablando de ópticas, cometen los fotógrafos. La afirmación correcta es: el objetivo A, con la distancia focal X, en una cámara con sensor de formato Y, es un .lo-que-sea. Porque lo que realmente debe decirse es: un sistema cámara-objetivo con un ángulo de visión determinado es un tele, un angular, etc.
Esta es la primera propiedad que no tiene en exclusiva la distancia focal.
La segunda es la famosa distorsión causada por la perspectiva (que comprende desde la famosa compresión de planos a la deformación de los elementos de un rostro cercanos a la cámara). La perspectiva depende únicamente de dos factores: la distancia de la cámara al sujeto y la orientación de la misma. El hecho cotidiano que se produce cuando intentamos llenar el encuadre con objetivos de diferente ángulo de visión hace que con los que tienen un ángulo amplio (por eso se llaman angulares y grandes angulares) nos obliguen a situarnos cerca del sujeto, mientras que los que tienen un ángulo pequeño (los teles) nos obliguen a situarnos lejos. Por eso se atribuyen propiedades de la perspectiva al ángulo de visión, y por el error primero, a la focal. Pero si alguien ¡por favor, con que la prueba la haga uno sólo de los escépticos me doy por satisfecho! se toma la molestia de hacer dos fotos con la misma cámara y dos objetivos que den ángulos de visión diferentes, desde el mismo punto y a la misma escena y recorta la foto que tenga el encuadre más abierto para que coincida con la otra, comprobará que los efectos debidos a la perspectiva coinciden (en especial, la proporción relativa entre un sujeto cercano y otro lejano).
Esta es la segunda propiedad que tampoco tiene en exclusiva la distancia focal.
¿Y la profundidad de campo? Teniendo en cuenta que depende de la distancia del sujeto a la cámara, del diafragma (a números F más bajos, menor PdC), la distancia focal (a menor distancia focal, mayor PdC) y el círculo de confusión (dependiente, a su vez, del tamaño del sensor; cuando el sensor es menor, menor CdC y menor PdC), y que a igualdad de diafragma, mismo encuadre, misma posición de las cámaras, la de formato de sensor menor utilizará un objetivo con menos distancia focal mientras que la de formato de sensor mayor utilizará un objetivo con una distancia focal mayor... nos encontramos con efectos contrapuestos. Sin embargo, la influencia de la focal suele ser más importante que la del círculo de confusión, por lo que las cámaras con sensores más pequeños tienen, a igualdad de diafragma y encuadre, más profundidad de campo.
Esta es la tercera propiedad que, nuevamente, no tiene en exclusiva la distancia focal.
Como se puede ver, la distancia focal interviene en todos estos aspectos, pero no los fija por si misma. Cómo ha llegado a atribuírsele tales propiedades hasta convertirla en el Santo Grial de la óptica fotográfica es harina de otro costal.
lunes, 18 de abril de 2011
Algunos falsos lugares comunes sobre objetivos (I)
Lo dicho, un misterio para un servidor.
Otro lugar común, leído frecuentemente en los foros, es éste: "Entre el objetivo Tal y el Pascual me quedo con el primero. El segundo es profesional y yo soy un aficionado que no vive de ésto". Vale, el Pascual vale tres veces más, y sólo por ser algo más luminoso, o por tener algo más de alcance focal, o por llamarse Zeiss o por llevar un aro rojo o dorado. Bueno, ¿y qué? No hay objetivos para aficionados o profesionales, por la sencilla razón que no hay tornillos o tuercas así. Un objetivo es una herramienta, y puede ser bueno o malo, estar mejor o peor construido, y nada más. En fotografía la profesionalidad es un concepto tan vago que la única forma de definirlo es por la licencia fiscal y los ingresos que consigue: el profesional vive, total o parcialmente de la fotografía, y el aficionado no.
¿Es esto óbice para que no haya aficionados que exijan mucho más a un objetivo que un profesional? Pues claro que no; cada uno le pide a su equipo en función de dónde y cómo fotografía y de la calidad esperada. Conviene reformular la pregunta: "¿Qué objetivo cumplirá las exigencias que necesito?" Si me lo puedo o no pagar, es otra casa...
Seguirá.