[Dic. 2003] Balance del año 2003
Se cierra el año más interesante para la fotografía digital desde que ésta tomase cuerpo entre los consumidores allá por 1998. Aparte de comentar el anuncio de la nueva cámara digital de Leica (la Digilux 2), aprovecho este artículo para repasar las estrategias de las diferentes marcas, en especial las de Canon y Nikon y, ¡cómo no! desear a todos los lectores un feliz 2004.

[Nov. 2003] Sigma sigue dando caña con un nuevo objetivo para cámaras digitales
Dado que las réflex digitales llevan sensores más pequeños que el negativo para el que fueron diseñados los objetivos existentes, se necesita una nueva generación de grandes angulares que cubran el hueco existente en la oferta actual. Sigma está dispuesta a cubrirlo, y el nuevo zoom ultra angular 17-35 mm. es un buen ejemplo de su estrategia.

[Nov. 2003] Olympus se une al selecto club del gran angular
La última iteración de la serie C, la C5060, ofrece casi todo lo que se le puede pedir a una cámara digital de objetivo fijo, destacando su zoom de cuatro aumentos (27-110 mm. equivalentes) que hará las delicias de los amantes del gran angular.

[Oct. 2003] Sigma renueva su gama digital
Sigma afianza su oferta en la fotografía digital con una nueva cámara réflex y dos objetivos destinados exclusivamente a los cuerpos digitales con sensores de tamaño APS.

[Oct. 2003] Un día con la Canon EOS 10D
¿Cómo se comporta una réflex digital en manos de un aficionado acostumbrado a utilizar cámaras compactas digitales? Si quieres saberlo, acompáñame por las calles de Valencia en mi primer contacto con la Canon EOS 10D.

[Oct. 2003] Sonimag 2003. Reportaje en ImagenLibre
ImagenLibre ha estado en la feria para informar a fondo sobre las novedades disponibles en España durante el cuarto trimestre del año.

[Ago. 2003] Canon hace historia con su nueva réflex digital
Todos los anuncios de este año palidecen ante el lanzamiento de la nueva réflex digital de Canon, la 300D (denominada Rebel D en Estados Unidos y Kiss D en Japón), que constituye la primera cámara réflex digital de objetivos intercambiables destinada al aficionado, con unas característica y a un precio simplemente impensables a principios de año. Lee la noticia y sabrás por qué Canon ha hecho historia con la 300D.

[Ago. 2003] Novedades importantes en la gama alta de Minolta y de Sony
Ahora que las novedades en la gama alta, destinadas a los aficionados con la cartera llena, giran alrededor de cuerpos réflex digitales cada vez menos caros, Minolta y Sony contraatacan con cámaras de objetivo fijo cada vez más sofisticadas. Atención a la Dimage A1 y a la CyberShot F828; darán mucho que hablar.

[Jul. 2003] Fuji renueva su línea de cámaras digitales
Dos anuncios, que comparten un objetivo zoom de muchos aumentos, así como la última generación del sensor desarrollado por Fuji: el HR. Con las nuevas S5000 y S7000, Fuji intenta mejorar su posición en las cámaras digitales compactas de alto de gama y, de momento, ha conseguido el récord en resolución: ¡6 Mpixels! (S7000)

[Jul. 2003] Nikon agita su gama profesional en pleno verano
En su carrera frenética con Canon, Nikon ha anunciado cinco nuevos productos, todos pensados para la era digital. La cámara réflex digital más rápida de su historia, dos nuevos objetivos de la serie DX, un increíble tele zoom y su flash más avanzado.

[Jun. 2003] Nace el primer sistema réflex de la era digital
Olympus es el primer miembro del consorcio Cuatro Tercios que anuncia productos reales, ¡y qué anuncio! El sistema E, compuesto por la cámara réflex digital E1, cinco objetivos que abarcan desde el ultra gran angular 11-22 mm. hasta el súper tele de 300 mm. y un nuevo flash. ¡Sin duda, el anuncio del 2003!

[Jun. 2003] Canon viste de negro la serie G: ¡la G5 está servida!
Canon ha presentado la versión primavera-verano de la serie G: la G5, vestida de negro "fotográfico" y con el sensor de 5 millones de píxels y 1/1,8" de tamaño. Por lo demás, la G5 no se distingue en nada de la G3. ¿Qué pensarán los fieles a la marca?

[May. 2003] Nikon actualiza la Coolpix 5000 con la 5400
La segunda generación de Nikon en el mundo de los 5 millones de pixels: la Coolpix 5400. Lo más destacable es su zoom 5,8-24 mm. (que equivale a un 38-116 mm. en negativo de 35 mm.), el todo terreno de la fotografía.

[May. 2003] ¿Qué pasa con la Kodak profesional 14n?
Tras innumerables retrasos, la estrella de la gama DCS, la línea de cámaras digitales profesionales de Kodak, ha visto la luz. Y los resultados parecen mediocres. Los especialistas que la han probado se quejan de problemas ergonómicos y, sobre todo, de la calidad de la imagen. ¿Hay problemas en el departamento de diseño de Kodak?

[Abr. 2003] ¡El Laboratorio Digital, finalizado!
Ha costado un poco más de lo que esperaba, pero ya está disponible. La sección donde se explica el proceso completo del retoque digital para que nuestras fotografías muestren todo su potencial, tanto en el papel como en el monitor.

[Mar. 2003] La feria PMA y sus novedades
La fotografía digital está cambiando, y deprisa. La feria PMA, que tuvo lugar en Estados Unidos a principios de marzo, lo demuestra.

[Feb. 2003] Los secretos del acentuado (1ª parte)
Un paso más para completar la sección Laboratorio Digital: el primer artículo sobre acentuado.

[Ene. 2003] Las previsiones de ImagenLibre
ImagenLibre se moja: lo que nos deparará este año en el mundo de la fotografía digital.

[Ene. 2003] ¡La selección de ImagenLibre!
¿Dispuesto a comprar una cámara digital? Consulta la selección de ImagenLibre.


Balance del año 2003
Empiezo con la nueva Digilux 2 de Leica. En un anuncio prematuro -siendo fiel a su estrategia- Leica ha presentado la sucesora de la primera cámara digital compacta de la casa, la Digilux 1. En un rediseño muy serio por parte de su equipo de desarrollo, la nueva Digilux 2 aporta cosas muy interesantes. Para empezar, utiliza un sensor grande, de 5 millones de píxeles y tamaño 2/3". Bien por Leica, que no cede a la tentación de meter más y más elementos fotosensibles en la misma superficie, como ha hecho Sony en la F828 y así les va...

En segundo lugar, el objetivo tiene una pinta excelente: un rango de distancias focales tradicional (7-22,5 mm., lo que equivale a un 28-90 mm. en una cámara de película de 35 mm.), muy luminoso (F/2-2,4) y con un accionador manual del zoom, mediante el anillo clásico. En tercer lugar, la cámara se parece mucho, pero que mucho, a la mítica M6. No sólo en su aspecto, sino en la interfaz de usuario. Destacan en el objetivo y en forma de anillos la selección del diafragma y el accionador del enfoque manual, y en la parte superior y a la derecha, la clásica rueda de selección de la velocidad. Los usuarios de las M se encontrarán como en casa, aunque no hay que olvidar que la cámara dispone de enfoque automático por contraste, nada parecido al sistema telemétrico de las M.

La electrónica también se ha puesto al día: conexión USB 2.0 y ¡por fin! un visor electrónico de 235.000 píxeles, que junto a su gran pantalla LCD de 2,5" y 211.000 píxeles facilita enormemente el uso de la cámara a plena luz del día. Ahora sólo queda comprobar la calidad de sus imágenes y el precio, sin olvidar que, al estar fabricada conjuntamente con Panasonic, ésta lanzará una versión idéntica bajo su marca y a un precio muy competitivo.

Y ahora vamos con el análisis del año. ¡Qué año! El de las réflex digitales. En este juego tan difícil, Canon y Nikon han competido codo con codo. De momento, Canon ha tomado ventaja sobre Nikon, a pesar de que ésta ha elegido una estrategia impecable en su migración hacia la fotografía digital.

Nikon ha optado por romper su línea de objetivos con la gama DX, que es incompatible con las cámaras de película de 35 mm. a causa del círculo de imagen adaptado al tamaño de los sensores digitales, estandarizado en 23 x 15 mm. Brillante idea, pero que se ha visto truncada comercialmente por dos razones: los objetivos DX actuales se destinan al mercado profesional por sus características y precios, mientras que en la parte de las cámaras Nikon tiene tres ausencias importantes. Bueno, dos importantes y una, así-así. Tras la salida de la D2H, ha recuperado el liderazgo en la cámara de acción, pero le falta una cámara profesional de alta resolución, una cámara de media resolución para el aficionado con posibles que sustituya a la D100 (totalmente desfasada en precio) y una cámara barata para el aficionado medio. Vale, ha anunciado la D70 con el único fin de parar la hemorragia de clientes que ha supuesto la aparición de la Canon 300D, pero en este segmento del mercado o tienes la cámara o estás muerto, amigo.

Aún más incomprensible es la ausencia de objetivos DX de precio medio o bajo. ¡Vamos, si hasta Sigma los tiene! ¿Qué pretenden, vender un cuerpo Nikon para dotarlo de objetivos Sigma? ¿O que le enchufen un 28-90 antiguo de la casa?

¿Y Canon? ¿Es que son perfectos? En absoluto. Canon ha ganado el corto plazo, pero a un precio elevado: tiene una ensalada de tamaños de sensores que le va a complicar la vida extraordinariamente para racionalizar su línea de objetivos digitales, que de momento es magra: un impresionante (y todavía caro) 17-40 F4 L y un patético 18-55 EF-S que es el rey de la incompatibilidad, sólo funciona con la 300D y ni siquiera tiene motor USM de enfoque (salvo la versión japonesa, se ve que el resto del mundo no está a la altura...) Y mientras tanto, sus dos cámaras digitales EOS mas vendidas, la 300D y la 10D siguen sin disponer de los dos zooms de calidad media que demandan los aficionados: el 17,5-50 y el 50-150 (ambos F2,8-4 USM, por poner un ejemplo), con lo que se cubriría el rango de 28-240 mm. con el corte en 80 mm., que es donde debe estar.

En foto deportiva y de acción, la 1D ya no puede más, y no porque esté obsoleta en prestaciones, sino porque sale a un precio desfasado ante la nueva D2H, probablemente por ser la única que equipa un sensor CCD que no fabrica Canon. El reto es fabricar mejor y más barato; los precios de escándalo en las réflex digitales se van a acabar. ¿Y qué decir de la cámara profesional de alta resolución, la 1Ds? Pues lo mismo: aunque no tenga rival, después del fracaso de la Kodak 14n, su precio es absurdo ¡Casi 9.000 €!

Mientras, Pentax ha sacado la *ist D (una especie de clon de la D100, con su mismo sensor y precio parecido) y Minolta deshoja la margarita. Corren en riesgo, cada día más cercano a la certeza, de convertirse en irrelevantes sombras de un pasado glorioso.

Y para cerrar el panorama, visitemos el decepcionante mundo de las compactas digitales. Lo que hace dos o tres años era el motor que tiraba de la fotografía digital con avances asombrosos en la calidad de la imagen, ha entrado en una vía muerta, obsesionados como están los fabricantes en el aumento de la resolución aún a costa de sacrificar otros aspectos de la calidad de la imagen. El ejemplo más evidente es la nueva Sony F828 de 8 Mpíxeles empaquetados en un sensor de 2/3", retrasada por el exceso de ruido y la aberración cromática del conjunto objetivo-sensor, pero que se extiende a toda la gama de cámaras de 5 Mpíxeles que utilizan el sensor de 0,55" de tamaño. Por eso, puestos a destacar, destacaría el segmento medio, donde brillan cámaras como las A70 y A80 de Canon, capaces de dar una gran calidad de imagen a precios razonables, incluso si los comparamos con las cámaras compactas de película (en las que hay que añadir el precio de los carretes que se consumen en tres o cuatro años de vida)

Ahora queda tomarse una pausa para celebrar el Fin de Año y esperar a mediados de enero para ver los anuncios de novedades cara a la feria americana PMA, que se celebrará en Las Vegas del 12 al 15 de febrero de 2004. Será otro año frenético para la industria fotográfica, y desde aquí intentaré narrar lo más importante. ¡Feliz Año 2004!


Sigma sigue dando caña con un nuevo objetivo para cámaras digitales
Los chicos de Sigma siguen en la brecha. Con el nuevo 17-35 mm. F2,8-4 EX DG HSM (¿es que hay un concurso de siglas y yo no me he enterado?), Sigma se dirige descaradamente a los propietarios de cámaras réflex digitales que quieren dotarse de un buen zoom gran angular. Éste lo tiene todo: es luminoso, el motor de enfoque es de la última generación, rápido y silencioso, el elemento frontal no gira al enfocar, en fin, para qué seguir.

Aunque el círculo de imagen cubre el tamaño de un negativo de 35 mm., no hay que engañarse; veremos este objetivo montado casi exclusivamente en cámaras digitales. En las Nikon se comporta como un 26-53 mm. En las Canon (D30, D60, 10D y 300D) como un 27-56 mm. y en las Sigma SD9 y SD10 como un 29-60 mm. Sale a la venta en Diciembre; veremos cuándo está disponible en España.


Olympus se une al selecto club del gran angular
Hay que quitarse el sombrero digital cuando hablamos de algunas familias de cámaras que son piedras angulares en la corta -pero intensa- historia de la fotografía digital. La gama Mavica de Sony, primero con el disquete como medio de almacenamiento, y ya en sus últimas bocanadas con los miniCDs grabables, o las Coolpix de Nikon con su cuerpo partido, son buenos ejemplos.

Olympus tiene una gran tradición en la serie C de cámaras digitales con objetivo fijo y visor óptico. Su modelo más reciente, la 5060, aporta un nuevo objetivo que se atreve con el gran angular. Con un rango de distancias focales comprendido entre 5,7 mm. y 22,8 mm. (27-110 mm. equivalentes en una cámara de 35 mm.), entra de lleno en reducido club de los grandes angulares, formado por la Minolta A1, la Nikon 5400 y la Sony F828. Que haya tan pocas cámaras digitales de objetivo fijo con estas características nos da idea de la dificultad que supone fabricar objetivos de distancias focales tan exiguas.

Otra atractiva novedad es su pantalla LCD completamente articulada, que permite la fotografía "acrobática". Por lo demás, mantiene las excelencias de sus antecesoras, con un cuerpo en aleación ligera de magnesio, batería de ion de litio y dos ranuras para tarjetas de memoria CF y xD. La zapata inteligente admite flashes de Olympus, lo que posibilita la realización de fotografías de calidad en ambientes poco iluminados. ¿Se le puede criticar algo?. Sí: la falta de un visor electrónico que permita realizar fotos a plena luz con precisión (el visor óptico que lleva es el típico de las digitales de objetivo fijo, una broma) y el empleo de un sensor de 5 millones de píxeles y 1/1,8" de tamaño. ¡Ay, esa manía de reducir más y más el tamaño individual de los elementos fotosensibles!

A falta de que veamos en Internet las pruebas correspondientes, la Olympus C5060, con su tamaño compacto, menos de medio kilo de peso y un objetivo que cubre el rango de distancias focales más demandado por el aficionado, va a ser todo un éxito de ventas. ¿Precio? Sobre los 900 € cuando salga en España, y en seis meses es probable que se pueda conseguir por menos de 700 €.


Sigma renueva su gama digital
Sigma ha anunciado la sucesora de la SD9, su única cámara digital. La nueva se denomina SD10 (¡viva la originalidad!) y presenta como novedad especial la segunda versión del sensor CMOS X3 de Foveon, que tanto ruido hizo en este mundillo y del que hablé en el artículo El sensor.

La línea SD es una réflex digital de objetivos intercambiables bastante especial. En primer lugar, el sensor de Foveon sólo tiene una resolución de 3,4 Mpixels, pero, a diferencia del resto de la industria, utiliza tres elementos fotosensibles montados uno encima de otro para captar los tres colores básicos. Así no necesita recurrir a la interpolacíon obligatoria en los sensores tradicionales para reconstruir el color en cada píxel. Se puede ver como si de tres sensores, apilados uno encima de otro, se tratase. El gran problema de la primera iteración de esta tecnología ha sido su alto nivel de ruido, lo que limitaba la sensibilidad ISO a 400. Con la segunda generación del sensor X3, el rango de sensibilidades se extiende a 1600.

El factor multiplicador de la distancia focal es igual a 1,7, producto del pequeño tamaño del sensor. La SD10 es, por tanto, una devoradora de grandes angulares salvajes que Sigma está encantada de fabricar y vender a los compradores de esta cámara, ya que acepta sólo objetivos con montura de la casa. Pero su mayor peculiaridad sigue siendo la imposibilidad de obtener imágenes en formato JPEG en la propia cámara. Sólo se puede trabajar en RAW, lo que obliga a procesar todas las fotos mediante la aplicación Photo Pro de Sigma. Como ves, estimado lector, se trata de la segunda generación de una cámara peculiar, que ahora se vende a un precio muy competitivo, sola o formado un kit con los nuevos objetivos digitales que comento a continuación.

El primero es un 18-50 mm. F3,5-5,6, que cubre un círculo de imagen ajustado a los sensores de tamaño APS que equipan la mayoría de las réflex digitales (Sigma SD9 y SD10, Canon D30, D60, 10D y 300D, Nikon D100 y Pentax *ist D). Ojo, que debido a los tamaños ligeramente diferentes de los sensores, la distancia focal equivalente varía en función de la marca. Así, para Nikon y Pentax el objetivo se comporta como un 27-75, para Canon como un 29-80 y para Sigma como un 30,5-85.

El objetivo es poco luminoso, pero por contra es ligero, muy ligero y compacto; pesa 245 gr. y tiene una longitud de 60 mm. Conviene destacar su distancia de enfoque mínima: 0,25 cm. En combinación con su hermano mayor, el 55-200 mm. F4-5,6 ofrece una alternativa compacta y barata que cubre casi todo el rango de distancias focales necesarias para un aficionado.

El 55-200 mm. F4-5,6 presenta características muy parecidas a su hermano pequeño: círculo de imagen reducido, poca luminosidad, tamaño compacto (85 cm. de longitud) y un peso muy reducido (310 gr.). Es capaz de enfocar a 110 cm., lo que no está mal para un objetivo cuyo rango de distancias focales es de 82,5-300 mm. para Nikon y Pentax, 88-320 para Canon y 93,5-340 mm. para Sigma

Sigma ha propuesto un precio muy atractivo para los objetivos, siempre que se compren junto con la cámara. Aunque los precios publicados son los del Reino Unido (Reflecta, su distribuidor en España, todavía no ha anunciado nada) seguro que son un buen indicador de los precios españoles. La SD10 sola costará 1.600 €. Con el 18-50 mm. saldrá por 1.670 € y con los dos objetivos por 1.820 €. Como se deduce de los precios, la voluntad de Sigma es vender la SD10 como una solución completa para el aficionado y muy competitiva frente a la 10D de Canon y la D100 de Nikon. Cuántos aficionados se animarán a entrar en el mundo de los objetivos con montura Sigma, a trabajar sólo en modo RAW y con imágenes de 3,4 millones de píxeles (por mucha fidelidad de color que dé el sensor Foveon), está por ver.


Un día con la Canon EOS 10D
Si estás acostumbrado a utilizar una compacta digital de gama alta o una cámara réflex convencional, el artículo Paseo con la 10D te mostrará mi primera experiencia con la Canon EOS 10D, la tercera iteración de la D30, famosa por ser la primera réflex digital pensada para el aficionado.

Te invito a que me acompañes por las calles y edificios de Valencia, veas la ciudad a través de 14 imágenes y conozcas cómo se comporta la cámara. Tanto si te interesa este modelo, su versión más barata (la 300D) o cualquiera de las réflex digitales para aficionados ya disponibles en las tiendas, este artículo te ayudará a comprender su funcionamiento y sus posibilidades fotográficas.


Sonimag 2003. Reportaje en ImagenLibre
Sonimag es la feria de la fotografía y del vídeo más importante de España. Se celebra cada dos años en Barcelona. Esta edición ha tenido lugar entre el 1 y el 5 de octubre. ImagenLibre ha estado allí para informar con todo detalle (disponibilidad y precios incluidos) de lo que veremos a continuación en el mercado español de cara a la campaña de Navidades, donde es previsible una explosión en la venta de cámaras digitales.

Por si no has podido asistir y tienes curiosidad sobre lo que allí se ha expuesto, puedes consultar el reportaje de mi visita al certamen. ¡Disfruta con Sonimag 2003!


Canon hace historia con su nueva réflex digital
¡Vaya verano! Caliente, caliente, y no sólo por las temperaturas. El mundo de la fotografía digital vive sus horas más frenéticas desde que a mediados de 1998 Sony inventase la fotografía digital al alcance de todos con su primera Mavica, la FD-71. Sólo han pasado cinco años, ¡pero qué años! La industria se ha reinventado a sí misma, hecho que ha culminado con el lanzamiento de la réflex digital destinada al aficionado normal y corriente: la 300D. Canon va a vender todas las 300D que sea capaz de fabricar. Veamos las razones.

Bueno, aquí está. Dentro de un cuerpo de plástico plateado, parecido a la EOS 300V, y ensamblado en un bastidor de metal, reside el mismo sensor y la misma electrónica digital que la de su hermana mayor, la 10D. Es decir, el sensor CMOS de 6,3 millones de pixels y área efectiva de 22,7 x 15,1 mm., lo que supone un recorte del campo de visión de 1,6 (o lo que es lo mismo, un objetivo de 50mm. montado en esta cámara "ve" el mismo campo de visión que un objetivo de 80 mm. montado en una cámara que equipe el negativo de 35 mm.) Por supuesto el procesador digital, denominado DIGIC, es el mismo que equipa a todas las cámaras digitales Canon desde hace un año.

El visor, que cubre el 95% de la imagen registrada y cuyo aspecto se muestra en la imagen de la derecha, está equipado con un pentaespejo y no con un pentaprisma, como es el caso de la 10D. Por lo tanto, la luminosidad del visor es algo menor que en la 10D. Afortunadamente (para los que ya tenemos una cierta edad), dispone de corrección dióptrica. Otra diferencia importante es el diseño del espejo, que se ha fabricado especialmente para el sensor digital, por una razón que luego comentaremos. En el capítulo de coincidencias encontramos el mismo obturador, cuya velocidad máxima es 1/4000 seg. y 1/200 seg. cuando se dispara con flash.

El sistema de enfoque automático es el mismo que el de la 10D: siete pequeñas zonas rectangulares, repartidas en forma de cruz por todo el campo de visión, que la cámara selecciona automáticamente, así como el modo de funcionamiento del mismo, fijo o continuo. No obstante, se puede seleccionar manualmente una de las siete zonas para resolver situaciones especiales. Cuando la cámara ha enfocado, las zonas elegidas se iluminan con un punto en el centro. La medición de la exposición se realiza de tres formas: la matricial (con 35 zonas), la contrapesada al centro y la parcial, que es similar a la puntual, pero menos precisa (utiliza un área en forma de cruz, situada en el centro, que cubre el 9% de la imagen).

La parte posterior está dominada por el conjunto formado por la pantalla LCD monocroma y retroiluminada, que recoge las variables fotográficas más importantes, y la pantalla de color de generoso tamaño para los tiempos que vivimos: 1,8" y 118.000 pixels. Dado que en las réflex digitales ésta es menos importante, ya que sólo se utiliza para revisar las fotos tomadas y para ajustar los parámetros de la cámara, es más que suficiente. El resto de la interfaz de uso está constituido por el disparador, la rueda de selección, situado justo detrás, y los numerosos botones que se ven en la imagen.

La parte digital es muy similar a la 10D, salvo en la memoria intermedia, que sólo permite ráfagas de hasta cuatro imágenes, tomadas a 2,5 imágenes por segundo. Destaca el rango de sensibilidades disponibles, entre 100 y 1600 ISO, lo que unido al bajo ruido que produce el sensor, permite la utilización de objetivos poco luminosos con buenos resultados. Este punto es importante, porque es poco probable que los compradores de la 300D se gasten una fortuna en los objetivos profesionales L de Canon. Una vez tomada la foto, se puede revisar en la pantalla de color y ampliar hasta 10 veces. Por cierto, la cámara detecta la orientación en el momento de la foto, y gira las imágenes verticales 90º en la dirección apropiada.

No se ha escatimado nada en la parte digital: la imagen se puede ajustar mediante cuatro parámetros: saturación, acentuado, contraste y tonalidad. Por supuesto, dispone de modo RAW y, sorprendentemente para el mercado al que se dirige, permite elegir el espacio de color entre dos posibles: sRGB y Adobe RGB. El aficionado no echará nada de menos en este apartado, ni, por supuesto, el almacenamiento en tarjetas Compact Flash, importante dado que las imágenes ocupan 3,1 MB. en formato JPEG fino y 7 MB. en formato RAW

¿Qué la separa de la 10D? En primer lugar, es más pequeña y carece del cuerpo en aleación de magnesio e impresionante color negro, lo que, por otro lado, repercute en un menor peso (645 gr.), lo que se agradece; personalmente pienso que la 10D, con 875 gr, pesa demasiado. En segundo lugar, las funciones especiales. Las réflex modernas están dotadas de muchas funciones, muy especializadas, que Canon ha preferido evitar para simplificar el uso de la cámara, que está destinada al aficionado poco sofisticado. Por ejemplo, el modo de funcionamiento del enfoque automático se determina por el modo de disparo elegido. Así, en prioridad de apertura o de velocidad, funciona en modo predictivo, que decide por su cuenta si el sujeto está fijo o debe seguirlo porque se mueve. En los modos programados, tales como en Retrato o Paisaje, se asume que el sujeto permanece fijo. Otro gran ausente es el control de la exposición del flash, o el bloqueo previo del espejo para fotos de larga duración o realizadas con objetivos de muchos aumentos.

Pero lo que de verdad importa es el precio. La 300D, junto con un nuevo objetivo zoom 18-55 mm. F3,5-5,6 especialmente diseñado para esta cámara (equivale a un 28-90 mm.) y que equipa una nueva montura denominada EF-S, se venderá en España a partir de finales de septiembre por 1.300 €. Y si sólo se desea adquirir la cámara, sin el nuevo objetivo, el precio será de 1.200 €. ¡Recordemos que se trata de precios de partida! Está claro que en menos de un año, la 300D romperá la frontera mítica de los 1.000 €.

Conviene hablar de la nueva línea de objetivos EF-S, inaugurada por el 18-55. Mientras que la 300D es compatible con todos los objetivos de la serie EF, los objetivos EF-S sólo funcionan con la 300D, ya que ésta, gracias al diseño del espejo, permite que la parte trasera de los objetivos EF-S se acerque más al plano del sensor, facilitando el diseño de los grandes angulares y abaratando su fabricación. Canon reconoce abiertamente que en la era digital hay que adaptar todos los elementos ópticos a una realidad inapelable: el sensor digital es y será más pequeño que el negativo de 35 mm.

Y para complementar al nuevo objetivo, Canon ha lanzado simultáneamente el 55-200 mm. F4,5-5,6 USM, que equivale en cuanto a encuadre a un 88-320 mm. De esta manera, con dos objetivos zoom, la 300D cubre el rango completo de distancias focales exigido por el aficionado a un precio razonable (habrá que ver la calidad de ambos objetivos).

Canon ha mantenido en el más estricto secreto el lanzamiento de la 300D. Ni siquiera los webs especializados y la prensa del sector tenían, como viene siendo habitual, la información y una cámara de preserie para aderezar el lanzamiento oficial con las primeras impresiones del producto. También sorprende el corto espacio de tiempo entre el lanzamiento y la llegada de las cámaras a las tiendas; en Estados Unidos se venderán a mediados de septiembre, y ya hay tiendas en Internet que aceptan reservas.

Este anuncio creará, sin duda, grandes problemas a la competencia. Repasemos la situación. En el mercado réflex digital la peor parada es Pentax. La nueva *ist D, largo tiempo esperada por los seguidores de esta marca, nacerá con un precio totalmente desfasado. Dado que es el único modelo disponible, toda la estrategia digital en el mundo réflex queda en cuestión. Olympus también lo tiene crudo. La nueva E-1, destinada al mercado profesional, pero en realidad tratando de seducir a los aficionados que gustan comprar material aparentemente profesional, ya ha reducido su precio antes de llegar a las estanterías, pero aún así, a 2.400 $ incluyendo el objetivo 14-54, cuesta 1.400 $ más que la 300D con el objetivo 18-55. Nikon ve erosionada, una vez más, la competitividad de su réflex más asequible, la D100, y lo peor es que se rumorea que su sustituta no estará disponible hasta la primavera de 2004. Nikon tendrá que rebajar ostensiblemente su precio si no quiere seguir perdiendo terreno ante Canon. Incluso Canon no sale indemne: frente a la 300D, la 10D tiene un precio demasiado elevado: 700 € más por un cuerpo en aleación de magnesio y algunas funciones especializadas no se justifica de ninguna manera. Finalmente, de Fuji y la sucesora de la S2, no se sabe nada.

Hace una semana escribía, a propósito de la nueva Sony 828 y la Minolta A1: "...mientras la industria fotográfica pugna por ofrecer verdaderas réflex digitales a un precio razonable (1.200 €), las cámaras digitales sofisticadas de objetivo fijo tienen su lugar en el mercado. No por mucho tiempo.". Conclusión: cualquier cámara de objetivo fijo difícilmente podrá venderse por encima de los 900 €, así que Sony y Minolta deberán reducir drásticamente los precios de salida de sus nuevos modelos, ya que verán la luz después de la D300.

El gran beneficiado va a ser el aficionado. Se cierra rápidamente una época, la fotografía química agoniza, mientras que la digital madura a gran velocidad y ya ofrece una alternativa razonable al aficionado que quiere disfrutar de las ventajas de un sistema réflex de objetivos intercambiables y de la máxima calidad en el registro de la imagen.


Novedades importantes en la gama alta de Minolta y de Sony
Minolta y Sony, dos compañías que no disponen de cámaras réflex digitales, han renovado sus modelos de gama alta para mantener competitiva su oferta a los aficionados dispuestos a rascarse la cartera y desembolsar entre 1.200 y 1.400 € por una cámara compacta de objetivo fijo. Este segmento de mercado, justo por debajo de las réflex digitales semiprofesionales, goza de una gran vitalidad. Veamos las novedades.

Minolta presenta la Dimage A1, la cuarta evolución de la Dimage 7, que rompió moldes al ser la primera que equipaba un objetivo 28-200 mm. (distancia focal equivalente en 35 mm.) y 5 Mpixels. No podemos decir que la cámara sea una revolución, pero incorpora la suficiente cantidad de novedades para que mantenga su atractivo ante los compradores potenciales.

Hay dos elementos básicos que no han cambiado desde su origen: el objetivo y el sensor. Si la comparamos con su antecesora, la Dimage 7Hi, casi todo lo demás es nuevo: el visor electrónico tiene 235.000 pixels, y está dotado de un cristal rectangular. La pantalla LCD es muy parecida a la utilizada por Olympus en sus cámaras de gama alta, y bascula tanto hacia arriba (90º) como hacia abajo (20º), y -¡por fin!- Minolta se ha decidido a utilizar una batería de iones de litio y olvidarse de las 4 baterías de tipo AA (las pilas tradicionales de 1,5 voltios), que tantos quebraderos de cabeza dan a los propietarios de la serie 7.

La gran novedad de esta cámara es la inclusión de un novedoso sistema antivibración, una suerte de estabilizador que funciona moviendo el sensor para contrarrestar las imperceptibles sacudidas que arruinan las fotos cuando se dispara a distancias focales elevadas. Hasta ahora, el sistema de estabilización se incorporaba en el propio objetivo. Minolta, que no disponía de esta prestación en el objetivo de la serie 7, ha optado por una solución radical; veremos que tal se porta en la vida real. En cuanto al resto, lo de siempre: nueva electrónica, más rápida y que consume menos, junto con un sistema de enfoque mejorado (el gran talón de Aquiles de las cámaras digitales de objetivo fijo) y una velocidad de disparo que llega a 1/16.000 de segundo. No hay noticias del precio cuando salga a la venta en España, lo que ocurrirá durante el cuarto trimestre de este año.

¿Y Sony? ¿Qué sorpresas nos depara la sucesora de la F717, y quinta en la dinastía iniciada con la legendaria F505?. Para empezar, la nueva CyberShot F828 (así se llama la bestia) utiliza por primera vez el sensor de 2/3" y 8 millones de pixels. Sí, has leído bien, ocho millones. Además utiliza la nueva máscara de cuatro colores RGB+E, descrita en el artículo sobre los sensores. Salvo que Sony me sorprenda, dudo que la calidad de este sensor, que tiene el mismo tamaño que el utilizado en la generación previa de cámaras de 5 Mpixels y un 60% más de pixels, justifique su introducción. Con cinco millones de pixels se obtiene suficiente detalle para ampliar hasta 18x24 cm., y al utilizar elementos fotosensibles más pequeños, se incrementa el nivel de ruido y fenómenos ópticos adversos, como los halos púrpura alrededor de las zonas de fuerte contraste. En fin, a las imágenes hay que remitirse.

Pero la verdadera novedad es su nuevo objetivo, firmado Carl Zeiss T*, con una distancia focal 7,1-51 mm. (equivalente a 28-200 mm. en un negativo de 35 mm.), muy brillante (F2,0-2,8) y, ¡oh maravilla!, el zoom se acciona manualmente gracias a un enorme anillo cubierto de goma. Es imposible no percibir el parecido con el objetivo que equipa a las Dimage 7 de Minolta, que presenta el mismo rango de distancias focales, el zoom se acciona mecánicamente y es un poco menos brillante (F2,8-3,5). Hasta se parecen en el parasol (otra novedad en la F828). Más adelante comentaré la importancia de este nuevo objetivo dentro de la estrategia de Sony en la gama alta.

Aún hay más novedades, algunas francamente sorprendentes. ¡Por primera vez, Sony claudica en la utilización de la memoria flash propietaria (Memory Stick), e incluye una ranura Compact Flash! En realidad, Sony ha jugado la carta conservadora incluyendo ambas ranuras, una para tarjetas Memory Stick y otra para las Compact Flash. Eso se llama reconocer un error a tiempo: el Memory Stick es un formato propietario, sólo apoyado -y no con mucho entusiasmo- por Konica y por Samsung, caro y limitado en su capacidad. Con 8 Megapixels, esta cámara es capaz de devorar cualquier tarjeta de memoria, por grande que sea su capacidad; Sony es consciente que los MS son carísimos (mas del doble que una tarjeta Compact Flash equivalente), y del rechazo de muchos aficionados a ese sucio truco del marketing, que consiste en abaratar el precio de la cámara para luego sobrecargar el precio de la memoria. Adicionalmente, esta cámara se sitúa en el segmento justo por debajo de las réflex digitales, que utilizan en exclusiva el formato Compact Flash. Al utilizar la misma memoria, es más fácil que la F828 acabe en la bolsa de muchos aficionados y profesionales como cámara de respaldo, o utilizada en situaciones donde la portabilidad es un factor importante, aún a costa de una menor calidad en las imágenes. ¡Bien hecho, Sony!

En su convergencia con el resto de la industria, Sony ha dotado a la F828 con otra prestación largamente esperada por los clientes de la serie F: el formato RAW. En este caso, cada fichero RAW ocupa 16 MB. Una tarjeta de un GB puede almacenar 64 imágenes en formato RAW, lo que justifica la elección del formato de memoria más barato y de máxima capacidad de la industria (hay tarjetas Compact Flash de 3 GB de capacidad). Otras prestaciones presentes en la competencia e inexplicablemente ausentes en la gama F son la pantalla superior retroiluminada que informa de los parámetros fotográficos relevantes, la capacidad de disparo en ráfaga (la F717 estaba limitada a 3 imágenes), controles de saturación, nitidez y contraste, una zapata de flash más "inteligente" y el autofoco mejorado (¡cómo no!). A estas alturas, no se conocen detalles concretos sobre estos aspectos de la cámara

Sony ha echado la casa por la ventana para que la cámara abandone el aspecto de juguete cargado de tecnología (una crítica, muchas veces injusta, que los seguidores de marcas con más solera fotográfica expresan al hablar de los productos de Sony). Nada de plástico: aleación de magnesio y goma, mucha goma. Como detalle, baste admirar la rueda de selección de modo, situada en la parte superior izquierda de la cámara (visible en la primera imagen): parece un producto más propio de la industria alemana que de la japonesa. En fin, nada es gratis, y tanta solidez se traduce en un peso (batería incluida) inusual en esta gama de productos: 900 gramos, y unas dimensiones respetables 13,4 x 9,1 x 15,6 cm., sin contar con el parasol. Si incluimos algunos accesorios, tales como un buen flash y una batería de repuesto, la bolsa de transporte no bajará del kilo y medio. Sus propietarios sentirán su presencia, sobre todo al final de una larga jornada fotográfica. Por cierto, no corras a las tiendas, no la verás hasta mediados de noviembre, con suerte, y a un precio muy elevado: alrededor de 1.400 € (estimación propia)

¿Qué se esconde detrás de la F828? ¿Por qué, de entre las infinitas posibilidades disponibles, Sony ha elegido las que ha elegido para su Joya de la Corona? Para responder, hay que mirar a la competencia. Antes de la revolución digital, sólo hace seis años, el mercado de la fotografía para el aficionado exigente se lo repartían cuatro compañías: Canon, Nikon, Minolta y Pentax, todas ofreciendo sistemas réflex de objetivos intercambiables para película fotográfica de 35 mm. Hoy, salvo Minolta, el resto tiene o va a tener inmediatamente la oferta digital equivalente. Minolta sigue deshojando la margarita. Todas explotan su tradición, en forma de imagen de marca establecida con solidez en la mente de sus clientes, y una gama de objetivos que, en teoría, se pueden utilizar en sus cámaras réflex digitales. Y por si éramos pocos, Olympus se acaba de apuntar con el formato Cuatro Tercios y Fuji y Kodak hace tiempo que fabrican híbridos de la mano de Nikon. Basta con echar un vistazo a esta página, que recoge lo más significativo de lo que llevamos de 2003, para ver que la competencia se ha focalizado en los cuerpos réflex digitales.

Sólo Minolta y Sony están fuera de juego. Curiosamente ambas siguen la misma estrategia para la gama alta: estiran su mejor cámara alrededor de un objetivo que cubre el rango de distancias focales más útil (ya que no se puede cambiar), la dotan de numerosas posibilidades fotográficas para satisfacer a la mayor clientela posible y, para disimular sus carencias ante un sistema de objetivos intercambiables, le dan una apariencia réflex, todo a un precio de entrada cuidadosamente elegido, muy por debajo de un sistema réflex similar (cámara más dos zooms normalitos). Luego el precio se mantendrá o bajará en función de las ventas.

Sony sabe que no tiene entrada en el mundo réflex de objetivos intercambiables, y por eso ha puesto toda su inteligencia en dotar a la nueva F de las carencias que el mundillo fotográfico tanto le ha criticado. En la elección del objetivo, Sony reconoce que el aficionado serio demanda fotos en formato gran angular, aún a pesar de la dificultad técnica que tiene el diseño de un objetivo con tantos aumentos y que llega tan bajo en su distancia focal mínima. Lo mismo ocurre con la memoria: Sony se traga su orgullo de potencia mundial en electrónica de consumo e incorpora el verdadero estándar de memoria, el formato Compact Flash.

La CyberShot F828 es impresionante, pero, al igual que la Minolta A1, no llega ni de lejos a las virtudes de una réflex digital. En particular el sensor de 2/3" no puede competir con el sensor utilizado en las verdaderas réflex, que es seis veces mayor. Los objetivos de 7 aumentos de la A1 y de la F828 tienen, por necesidad, menor calidad que los zooms actuales de 35 mm., cuyo rango focal es mucho más reducido. Y ni punto de comparación con los objetivos de focal fija, reyes en cuanto a calidad óptica. Conclusión, mientras la industria fotográfica pugna por ofrecer verdaderas réflex digitales a un precio razonable (1.200 €), las cámaras digitales sofisticadas de objetivo fijo tienen su lugar en el mercado. No por mucho tiempo.


Fuji renueva su línea de cámaras digitales
Fuji ha anunciado dos nuevas cámaras digitales compactas de objetivo fijo, con un conjunto de características que las hace destacar de la competencia.

Empecemos por la impresionante S7000. Dotada de un sensor de cuarta generación, fabricado por Fuji y denominado HR (Alta resolución), que marca un récord entre las cámaras digitales de objetivo fijo: ¡6 millones de pixels! Éstos se empaquetan en un sensor cuyo tamaño (0,59") es prácticamente el mismo que el del sensor de 3,1 Mpixels utilizado ampliamente en las cámaras de hace dos años. Es una pena que los fabricantes sigan insistiendo en más y más resolución con elementos fotosensibles individuales cada vez más pequeños; ellos verán.

La S7000 cuenta con un objetivo zoom de 6 aumentos, con distancia focal equivalente a un 35-210 mm. y muy brillante (como viene siendo norma en este segmento): F2,8-3,1. Incorpora un visor electrónico dotado con 235.000 pixels, lo que garantiza una gran calidad de visión, y una pantalla LCD de 1,8" de diagonal. Está claro que Fuji ha realizado un importante esfuerzo para dotar a la S7000 de una buena ergonomía, si la comparamos con los visores electrónicos y las ridículas pantallas LCD de 1,5" que incorporan las cámaras más recientes.

Nada es gratis: el pequeño tamaño de sus pixels obliga a limitar la sensibilidad para evitar que el ruido se coma a la imagen. En la S7000, oscila entre 160 ISO y 400. Puede llegar a 800 ISO, pero a la resolución máxima de 3 Mpixels, lo que demuestra la justita relación señal/ruido del nuevo sensor. En cuanto a la memoria, una vez abandonado el formato Smartmedia, Fuji insiste en mantener su propio estándar (desarrollado con Olympus) e incorpora una ranura xD, junto con otra que acepta memoria Compact Flash. Es loable que Fuji juegue a dos barajas, aceptando en esta cámara la memoria más barata y extendida del mercado.

En definitiva, es una cámara muy interesante, con un aspecto cada vez más parecido a una réflex digital (sin serlo), y alimentada con cuatro pilas de tipo AA, que ayudan a mantener un precio muy, pero que muy interesante: cuando salga al mercado en otoño, costará 800 $ en Estados Unidos.

Y ahora pasemos a su hermana pequeña: la Fuji S5000. Destaca por su agradable aspecto, que recuerda a las réflex digitales, y por un enorme objetivo zoom de 10 aumentos y distancia focal equivalentes de 37-370 mm. F2,8-3,2. Sigo sin ver el interés de estos objetivos, especialmente cuando descuidan la zona de gran angular, mucho más útil para la fotografía convencional que los súper teles a los que nos tienen acostumbrados los fabricantes de cámaras de vídeo y, últimamente, los de cámaras digitales. Supongo que lo que vende es el "10X" y, puestos a fabricar un objetivo de estas características, es más sencillo acudir a una distancia focal inicial relativamente elevada. Conviene tener en cuenta que a más aumentos, más se compromete la calidad del objetivo, y en especial se incrementa la distorsión geométrica, que puede llegar a extremos bastante molestos. En cualquier caso, los amantes de la fotografía a distancia estarán más que satisfechos con esta cámara.

La cámara, tal como se muestra en la imagen, es realmente bonita, y se muestra con un accesorio que viene de serie: un adaptador de filtros y objetivos convertidores que hace las funciones de parasol. Un detalle elegante por parte de Fuji. Por lo demás, utiliza un minúsculo sensor de 3,1 millones de pixels y 0,37" de tamaño, y tiene menores controles y posibilidades que su hermana mayor, la S7000. Igualmente, dispone de un visor electrónico de 110.000 pixels, y de una pantalla LCD de minúsculo tamaño: 1,5". ¡Ah! sólo acepta tarjetas de memoria xD. Probablemente su mejor cualidad es su reducido precio: 500 $ en Estados Unidos. Al igual que la anterior, la veremos en las tiendas el próximo otoño.


Nikon agita su gama profesional en pleno verano
Ampliamente difundido por Internet, este anuncio confirma la carrera frenética en la que compiten, codo con codo, los dos grandes de la fotografía, Nikon y Canon. Una nueva cámara réflex digital para el mercado profesional, tres nuevos objetivos (dos digitales) y un flash muy sofisticado forman el anuncio que, al más puro estilo Nikon, no veremos en las tiendas hasta octubre, como pronto. Vamos a analizar estos productos en detalle.

Primero, la nueva cámara D2H. Si hay un producto hecho a imagen y semejanza de otro, éste es la D2H, que ofrece las características básicas de la Canon 1D, sólo que dos años más tarde y, si los rumores son ciertos, 1.500 € más barata. Es decir, 4 millones de pixels y 8 imágenes por segundo, hasta un máximo de 40. Aunque pueda parecer un anacronismo, sus 4 Mpixels son suficientes para la fotografía profesional de prensa, donde la rapidez, la calidad del enfoque automático y la robustez ante los elementos cuentan más que la posibilidad de realizar grandes ampliaciones con las fotografías obtenidas.

La cámara está construida como un tanque, en aleación de magnesio y con todo tipo de sellos ambientales para aislarla del polvo, de la humedad y de un ocasional chaparrón -¡ojo!, que no es sumergible-. En la imagen se aprecia, en su parte inferior, que está moldeada para que, en orientación vertical, disponga de la correspondiente protuberancia que facilita su sujeción, e incluye la réplica de varios controles como el disparador, la rueda de control primaria y la secundaria. Como es patente, su diseño intenta satisfacer al profesional más exigente. A pesar de su aspecto imponente, pesa 1,2 Kg. con batería incluida. El peso final dependerá del objetivo seleccionado; ¡no es una cámara que pase desapercibida cuando se lleva a cuestas todo un día!

Como gran novedad incorpora, por primera vez, un sensor diseñado por Nikon y basado en una tecnología híbrida entre la CCD y la CMOS, que ha bautizado con el intimidante nombre de JFET LBCAST. Su tamaño es el mismo que el resto de los sensores que equipan a las réflex digitales de la casa (23,1 x 15,5 mm.), lo que refuerza el compromiso de Nikon con el estándar DX, que comentaré más tarde.

Nikon ha aprovechado la D2H para introducir un nuevo módulo de enfoque automático que ofrece 11 áreas, estratégicamente distribuidas por todo el campo visual para ofrecer, en teoría, su enfoque automático más sofisticado. El visor ofrece una cobertura de campo del 100%, un tiempo de disparo rapidísimo (37 ms. de retraso al pulsar el disparador), un obturador de duraluminio y un espejo equilibrado para que en modo ráfaga el tiempo de bloqueo del visor sea muy pequeño (unos 80 ms.) y de esta manera, a ocho disparos por segundo, el visor siga siendo operativo.

¿Y qué decir de la parte digital? Nada espectacular, más bien se ha diseñado pensando en facilitar el trabajo del fotógrafo. Con 8 imágenes por segundo y una memoria intermedia enorme (hasta 40 imágenes en formato JPEG), pocos fotógrafos perderán una buena instantánea. El sistema de balance de blancos automático se ha refinado mediante la utilización de tres fuentes de información que colaboran para calcular la temperatura de color correcta, e incluso distingue la luz fluorescente por la detección de su parpadeo. Por supuesto, puede trabajar en los dos espacios de color más populares: sRGB y Adobe RGB, y a la hora de visualizar el resultado, incorpora una impresionante pantalla TFT de 2,5 pulgadas (6,4 cm.) de diagonal y 211.000 pixels, para vergüenza del departamento Coolpix de Nikon, que ha menguando el tamaño de sus pantallas hasta llegar a 1,5 pulgadas (3,84 cm.). ¿Cuándo se darán cuenta los fabricantes que, en una cámara digital, la pantalla es un elemento esencial? Al precio que tienen, ya se podrían estirar un poquito.

Quejas personales aparte, que no van con la D2H, hay que resaltar la posibilidad de obtener simultáneamente dos copias de cada fotografía: una en modo NEF (así llama Nikon al formato RAW de sus cámaras) y la otra en JPEG, lo que permite el tratamiento rápido de la fotografía para su publicación inmediata, preservando el negativo digital (RAW) para un tratamiento posterior más sofisticado.

En cuanto a los accesorios, Nikon ha lanzado un nuevo flash, el más sofisticado de su gama, que supone una suerte de puesta al día digital del famoso SB 80 DX. El nuevo producto se denomina, ¡cómo no!, SB 800, e incorpora un nuevo modo de medición de la luz del flash a través del objetivo, llamado i-TTL. Hasta ahora, el SB 80 utilizaba el método D-TTL. Simplificando, lo que Nikon nos dice es que esta nueva unidad producirá exposiciones correctas con flash en cualquier circunstancia, siempre que se utilice con la cámara D2H. Eso mismo dijo cuando lanzó el método de medición D-TTL, pero así avanza la tecnología.

Ironías aparte, el nuevo flash destaca por su capacidad de conexión inalámbrica con dos unidades adicionales remotas, y la programación mediante un destello previo de todas ellas para conseguir exposiciones adecuadas, de modo totalmente automático, en una disposición multiflash. Su potencia es la misma que la del modelo anterior, con un número guía de 38 (ISO 100 a 35 mm. de distancia focal). Otra novedad interesante es la posibilidad de bloquear la potencia de disparo (y por lo tanto el valor de la exposición) a lo largo de varias fotografías.

Bueno, la cosa no es para tanto, se dirán los fotógrafos que utilizan equipos Canon. Esta empresa lanzó una cámara destinada al mismo público hace dos años, la 1D, con un sensor de 4 millones de pixels y capaz de obtener 8 imágenes por segundo. ¿No llega Nikon tarde a un mercado donde la obsolescencia de los modelos ya no se mide por décadas, sino por un par de años a lo sumo? La respuesta está en el precio. Mientras que la 1D se cotiza a 5.200 €, la nueva D2H saldrá al mercado con un precio oficial de 3.900 €; seguro que en las tiendas se podrá comprar por 3.500 €. Por cierto, el último precio conocido de su antecesora, la D1H, es de 5.000 €. Sin discutir los méritos de esta nueva cámara, mucho me temo que el mercado de la fotografía deportiva, dominado por Canon, no va a cambiar sustancialmente. No obstante, los fotógrafos de prensa fieles a Nikon darán una buena bienvenida a la D2H.

Veamos, ahora, el lanzamiento de dos objetivos que suponen una rotunda declaración de intenciones para el futuro. Los dos pertenecen a la serie DX, que se caracteriza por utilizar la montura tradicional F de Nikon y proyectar la imagen en un área circular menor que la proporcionada por los objetivos tradicionales: el círculo de imagen es suficiente para un sensor de tamaño 23,1 x 15,5 mm. Nikon ha utilizado este tamaño de sensor en todas sus cámaras réflex digitales (D1, D1X, D1H, D100, D2H). Su compromiso con el desarrollo de los objetivos DX lanza un mensaje sin ambigüedades: el futuro de la imagen digital, según Nikon, es el estándar DX, compuesto por un el sensor 23x15, los objetivos Nikkor DX y la montura F. Ojo, que el mantenimiento de la montura F no supone continuidad alguna para los propietarios de cámaras de 35 mm. Un objetivo DX, montado en una cámara Nikon de película, produce una imagen totalmente distorsionada en los bordes y, por tanto, inutilizable. Nikon ha roto con el pasado: sus dos nuevos objetivos DX son el ejemplo más contundente.

Empecemos por el primero, un increíble ojo de pez de 10,5 mm. F2,8 que cubre el mismo campo visual que un objetivo de 16 mm. Es capaz de enfocar a 14 cm. de distancia, lo que permite fotos absolutamente increíbles, en manos de un fotógrafo que sepa encontrar la escena adecuada para un punto de vista tan extremo. El segundo se puede decir que es la versión digital del zoom más popular, ya que se trata de un 17-55 mm. F2,8 en continuo, lo que equivale a un campo visual equivalente de 25,5 a 85,5 mm. En definitiva, el perfecto todo terreno. Junto con el primer anuncio de la serie DX, el 12-24 mm. F4, Nikon ha resuelto el problema que presentan los sensores de reducido tamaño cuando se utilizan con objetivos diseñados para el estándar de 35 mm., la carencia de grandes angulares.

Y para que no falte de nada, los amantes de los grandes teleobjetivos se sentirán satisfechos con el nuevo Nikkor 200-400 mm. F4 en continuo: una impresionante "trompeta" de 36 cm. de largo, 12,5 cm. de diámetro y 3,3 Kg de peso. Este objetivo es compatible con todas las cámaras Nikon; montado en las digitales tiene el mismo campo visual que un 300-600 mm. Una gozada para los amantes de los pajaritos.

Al igual que la D2H, todo el material saldrá a la venta en octubre, pero dudo que en España se vea en las tiendas especializadas antes de la campaña de Navidad. En cuanto a precios aproximados, la D2H costará 3.900 €; el flash SB-800, 480 €; el Nikkor 10,5 mm. F2,8, 830 €; el Nikkor 17-55 mm. F2,8, 1.750 €; y la trompeta Nikkor 200-400 mm. F4, la escalofriante cifra de 7.800 €

¿Cómo se ven afectados el resto de fabricantes de cámaras réflex digitales tras este anuncio? Teniendo en cuenta que los productos estarán disponibles en otoño, el principal afectado es Olympus, y su nuevo sistema cuatro tercios. Como bien postula la revista francesa Chasseur d'Images, el nuevo estándar DX ofrece hoy lo que no es más que una promesa en el caso de los Cuatro Tercios, un estándar que depende de dos sucesos inciertos: la aparición de una gma suficientemente amplia de productos y el éxtico comercial adecuado para que los aficionados se animen a invertir en él. Soy de la opinión que Olympus se ha equivocado al dirigirse con la E-1 (mira el artículo siguiente) al mercado profesional. Donde hay que triunfar es en el mercado del aficionado, y a casi 3.000 € el kit cámara y objetivo 14-54 mm., el mercado potencial es muy pequeño. Canon, por otro lado, tiene una gama de objetivos suficiente para seguir vendiendo bien la 10D, que por precio (1.900 € en España) es la réflex digital más barata del mercado. Sólo requiere un retoque a la baja en el precio para mantener la ventaja temporal que mantiene sobre Nikon, que acaba de rebajar la D100 para ponerse al mismo nivel que su eterno rival. ¡Ah! por cierto, se rumorea en la red que en marzo de 2004 Nikon anunciará la sucesora de la D100. Y los demás, lo tienen crudo. Pentax sigue sin mostrar la *ist D, Minolta parece haber abandonado el mundo réflex digital, tras su fusión con Konica. La fotografía digital de gama alta parece cosa de dos, o a lo sumo, dos y medio.


Nace el primer sistema réflex de la era digital
Parece que el consorcio Cuatro Tercios sea propiedad exclusiva de Olympus. El lanzamiento de la gama E, basada en este estándar, se ha hecho a lo grande: una nueva cámara digital, cinco objetivos "digitales", un montón de accesorios y un nuevo flash (número guía 54). Todo disponible para octubre. Vamos a los detalles.

Primero, la cámara. Se llama ¡cómo no! E-1. Es una réflex con espejo basculante, construida de acuerdo con las especificaciones de la norma Cuatro Tercios, lo que significa que el sensor mide 18 X 13,5 mm., aproximadamente la mitad de un negativo de 35 mm. y que tiene un factor de forma 4:3 (su anchura es 1,33 veces su altura). Los objetivos se ajustan a la montura Cuatro Tercios, y su distancia focal es la mitad de la equivalente en una cámara de 35 mm. Es decir, un objetivo de 50 mm. para esta cámara abarca el mismo campo de visión que un objetivo de 100 mm. tradicional (aproximadamente 24º en diagonal).

El sensor está fabricado por Kodak con tecnología CCD, tiene 5 millones de pixels útiles, ¡y qué pixels! Cada uno tiene una superficie de 46 micrómetros cuadrados, gracias al generoso tamaño del sensor y a su construcción, pensada exclusivamente para la captura de imágenes fijas. Aquí Olympus compite directamente con los sensores de las cámaras réflex digitales del resto de fabricantes. Por ejemplo, la Canon 10D equipa un sensor de 6 Mpixels, superficie de 23 X 15 mm. y cada píxel mide 55 micrómetros cuadrados. Para hacernos una idea de cuán lejos están las cámaras digitales compactas, basta considerar que la Sony 717 tiene un sensor de 5 Mpixels, con una superficie de 8,8 X 6,6 mm. y un tamaño de píxel de 11,6 micrómetros cuadrados. Vamos, que la E-1 tiene un sensor de primera división, capaz de llegar sin problemas a los 800 ISO en modo normal, y hasta 3200 en modo especial (una forma que tiene el fabricante de decirnos que los niveles de ruido por encima de 800 ISO son elevados).

En la parte óptica, la E-1 sigue al pie de la letra la tradición: espejo basculante que envía la luz al pentaprisma y de ahí al visor. Aquí aparecen toques de prestigio, como la posibilidad de intercambiar los visores (hay dos disponibles, uno de ellos con una rejilla sobreimpresa para los maniáticos de la composición perfecta), y una cobertura del 100%. La cámara dispone de un sistema de enfoque automático con tres zonas, dispuestas horizontalmente (en clara desventaja con sus competidores), y permite elegir entre el enfoque automático puntual, continuo y manual. Éste último se hace indirectamente, mediante un anillo dispuesto en los objetivos que envía la señal al motor de enfoque; en mi opinión, un sistema bastante peor que el sistema mecánico tradicional. ¡Ah! también permite visualizar la profundidad de campo, mediante el pulsador correspondiente.

La cámara es rápida y presta para la acción: captura tres imágenes por segundo con una capacidad de almacenamiento intermedio de hasta 12 imágenes. Utiliza tarjetas Compact Flash y dispone de todo tipo de posibilidades digitales, incluyendo una amplísima selección de temperaturas de color y dos espacios de color: sRGB y Adobe RGB. La conectividad es la mejor del mercado: dispone de un puerto USB 2.0 y un Firewire. Otro elemento soberbio es su construcción: un gran número de sellos antihumedad y antipolvo, junto con un cuerpo en aleación de magnesio, la equiparan con los mejores cámaras profesionales de Canon y Nikon. Aún con tanta protección, Olympus es el primer fabricante de una cámara digital con objetivos intercambiables que ha afrontado el problema de la contaminación del sensor. Unido a éste, un sistema electromecánico que se activa al encender la cámara produce durante 200 milisegundos una vibración ultrasónica que facilita el desprendimiento de las pequeñas partículas de polvo y suciedad adheridas al sensor, que van a parar a una superficie adhesiva situada en la parte baja de la cámara.

¿Y los objetivos? Bueno, aquí Olympus ha echado el resto. Ha rescatado la marca Zuiko, ahora apostillada "digital" y ha anunciado cinco nuevos productos. Los dos más interesantes son zooms de alcance estándar, y muy brillantes. El primero (en la imagen), un 14-54 mm. F2,8-3,5, equivale a un 28-108 mm. Será el más vendido, sin duda. Se complementa con un 50-200 mm. F2,8-3,5 (100-400 mm. eq.) que hará las delicias de los aficionados a la fotografía a distancia. La parte de los tele se complementa con un increíble 300 mm. F2,8 (600 mm. eq.) Para más adelante se ha anunciado el 11-22 mm. F2,8-3,5 (22-44mm. eq.) que, si está bien resuelto, seducirá a los aficionados a la fotografía paisajística y arquitectónica. Para los amantes de la macrofotografía, Olympus anuncia un 50 mm. F2 (100 mm. eq.) con un conversor 1,4X y un flash de anillo.

Todos los objetivos comparten dos características: su gran apertura máxima y la generación de la imagen sobre el sensor mediante rayos de luz prácticamente perpendiculares a su plano de montaje. Olympus ha hecho mucho énfasis en este punto, criticando los objetivos tradicionales que ofrece la competencia, y afirmando que los sensores digitales, a diferencia de la película química, capturan mal la luz que incide de manera oblicua sobre los elementos fotosensibles. Los grandes angulares tienden a producir una imagen formada a partir de haces de luz que inciden oblicuamente en los bordes de la misma, lo que se traduce, cuando se utiliza un sensor digital, en pérdidas de luminosidad (viñetado).

Hasta aquí, todo excelente, si consideramos la cámara como un producto destinado al aficionado exigente. El problema, el gran problema, según mi opinión, es que Olympus pretende destinar la gama E a los profesionales, a precios de profesional. Para empezar, la cámara saldrá al mercado en octubre, al respetable precio de 2.200 $ americanos, y el zoom 14-54 (el más popular, sin duda), a 600 $. Traducido al mercado español, la broma no bajará de los 3.000 €. Dudo que queden muchos profesionales que aún utilicen película; la mayoría ya se ha comprado un cuerpo digital de Canon o de Nikon, y todos tienen un respetable número de objetivos compatibles con las monturas de los dos líderes del mercado profesional. Y los que aún no se han pasado a lo digital, pertenecen al grupo de los conservadores, así que no los veo apostando por un estándar inmaduro y que tiene que demostrarlo todo en el mundo del trabajador de la imagen. De nada sirve el anuncio de intenciones de Olympus, referente al lanzamiento en 2004 de una cámara del sistema E destinada al aficionado. Esta cámara ya existe y se llama E-1. Si Olympus no corrige rápidamente a la baja su precio, Canon y Nikon tendrán tiempo sobrado para rebajar el precio de su oferta en este segmento: la 10D y la D100, respectivamente, e impedir la popularización de la serie E entre los aficionados que, una vez comprendidas las limitaciones de las cámras digitales actuales de objetivo fijo y sensor minúsculo, están dispuestos a dar el salto a un nivel superior de calidad.


Canon viste de negro la serie G: ¡la G5 está servida!
Sigue la moda de potenciar con más pixels las cámaras digitales de alto de gama. Tras Olympus, Sony y Nikon, Canon es fiel a la moda y a sí misma y repite con la serie G, punto por punto, lo que hizo anteriormente con la serie S: pinta de negro su exterior e incorpora el nuevo sensor de 5 milones de pixels y tamaño 1/1,8". Todo lo demás se queda como estaba.

Bueno, pues esto se llama G5. Los aficionados leales a la serie G se sentirán decepcionados, en especial los que tienen la G1 o la G2 y no encontraron suficientes razones en la G3 para cambiar. El objetivo sigue siendo un zoom de 4 aumentos (7,2-28,8 mm. que equivale a un 35-140 mm. en una cámara que equipe el negativo de 35 mm.), el nuevo estándar en este tipo de cámaras. Al menos, Nikon se mantiene fiel al gran angular con la 5400.

La pregunta obvia es: ¿merece la pena comprar la G5 en comparación con la G3? La verdad, salvo que tengas debilidad por el color negro (es mi caso), es más sensato comprarse la G3: el sensor que equipa tiene la misma superficie y un millón de pixels menos, lo que garantiza un nivel de ruido digital menor que en la G5, salvo que Canon saque el conejo de la chistera digital y consiga lo que no pudo hacer con la S50. Y de paso te aprovechas del menor precio de la G3, mientras dure, que no será mucho tiempo.


Nikon actualiza la Coolpix 5000 con la 5400
Al igual que su antecesora, la Coolpix 5000, lo más interesante es su objetivo (zoom 4X 5,8-24 mm. 28-116 mm. en términos de equivalencia con las cámaras de negativo de 35 mm. y moderadamente brillante F2,8-4,6), que comparte con las Minolta Dimage 7i y 7Hi el honor de descender hasta los 28 mm. Algo único en el mundo de las cámaras digitales de objetivo fijo, donde el máximo angular ofrecido es 35 mm. (hablo siempre en términos del negativo de 35 mm., las distancias focales reales son diferentes y dependen del tamaño de cada sensor). Una excelente noticia para los amantes del gran angular, irreemplazable en la fotografía paisajística, de arquitectura y de interiores (con o sin gente).

La Coolpix 5400 ha evolucionado el objetivo de la 5000; ahora, con sus 4 aumentos, entra en la zona del tele moderado (116 mm.), lo que cubre el 90% de las necesidades fotográficas del aficionado medio, dejando a la 5700 el mundo de la fotografía con teleobjetivo. Habrá que esperar a las pruebas y a los ejemplos que se publiquen en Internet para ver la calidad de la nueva óptica. Lo que ya sabemos es que su sensor de 5,1 millones de pixels es más pequeño que el que equipa la Coolpix 5000 (un 20% menor), lo que implica necesariamente un mayor nivel de ruido digital. La industria sigue los dictados de los departamentos de Marketing y prefiere más pixels, antes que la mejora individual de los mismos. No le echo la culpa a Nikon; todos los competidores hacen lo mismo: Olympus, con la C5050, o Sony, con la DSC-V1, equipan este nuevo sensor de 1/1,8" Así que habrá que prestar atención a cómo resuelve Nikon el problema del ruido.

¿Algunas sorpresas? Sí. la pantalla TFT es pequeña: 1,5" de diagonal, -apenas 3,9 cm.- lo que tendría un pase si equipase un visor electrónico como su hermana mayor, la 5700. Desgraciadamente, Nikon insiste en el visor óptico, herencia de las cámaras compactas que valen diez veces menos. A ver si los fabricantes aprenden que los visores están para ver lo que recoge el objetivo, no lo que se ve a través de un ridículo cristalito que apenas cubre el 83% de la imagen capturada, no confirma el enfoque, no da ningún tipo de información, etc. Hablando de pérdidas, el panel LCD superior ha pasado a la historia (todos los parámetros están disponibles en la pantalla TFT), y sigue sin incorporar la medición del flash a través del objetivo (TTL), lo que dificulta la exposición correcta cuando se utiliza con flashes Nikon externos.

Nikon ha mejorado la parte digital, aumentando la rapidez, la capacidad de disparo en ráfagas, gracias a su memoria intermedia de 64 MB. y ha modificado la disposición de los controles. Al igual que sus hermanas de la serie 5000, utiliza memoria Compact Flash (la más versátil y barata) e incluye una batería de ion-litio con su cargador correspondiente. En fin, habrá que esperar a ver los primeros resultados, que no estarán disponibles hasta el verano. En las tiendas no la veremos hasta septiembre (pronóstico propio), y su precio se situará sobre los 900 €


¿Qué pasa con la Kodak profesional 14n?
La DCS 14n fue, en el momento de su anuncio, un terremoto en el mundo de las réflex digitales profesionales. Construida alrededor de la F80 de Nikon, destacaba -y destaca- por su sensor de tamaño 36x24 mm. y 14 millones de pixels. Más aún, su precio de salida, 5.000 $, era casi la mitad del que tiene la Canon 1Ds, la única cámara del mercado con un sensor de tamaño completo (igual al de un negativo de 35 mm.) y 11 millones de pixels.

Desgraciadamente, en el sector de la alta tecnología los anuncios suelen diferir del resultado final, y así ha sido el caso con la DCS 14n. El prestigioso web de Rob Galbraith, en su exhaustiva prueba, pone de manifiesto lo que otros probadores han destacado: el sensor no está a la altura de las espectativas marcadas por la propia Kodak. Utilizada en estudio o en condiciones óptimas de luz el resultado es excelente, pero cuando ésta es pobre o hay que utilizar sensibilidades elevadas, la cosa se pone fea.

Según Rob, a fin de contrarrestar el alto nivel de ruido del sensor utilizado en la 14n, Kodak aplica un algoritmo agresivo de reducción de ruido de la imagen, lo que tiene como efecto secundario una pérdida del detalle en las zonas donde la luminosidad varía con suavidad. En estas zonas la imagen presenta zonas de color uniforme y escaso detalle. Chasseur d'Images, la prestigiosa revista francesa de fotografía, aunque menos crítica con la cámara, también hace referencia al agresivo proceso del ruido digital, lo que pone de manifiesto un sensor que tiene su talón de Aquiles en la relación señal/ruido. En fin, espero que Kodak pueda mejorar la calidad de imagen en la DCS 14n para que haya competencia de verdad en el mercado de las réflex digitales profesionales. ¡A ver si así bajan los precios y nos beneficiamos todos los aficionados!


¡El Laboratorio Digital, finalizado!
He tardado casi nueve meses, pero al final he encontrado tiempo y ánimo, y he completado la sección Laboratorio digital, donde muestro cómo se procesan las fotografías digitales una vez salen de la cámara. Sólo hacen falta un PC, un monitor de calidad, bien ajustado y un programa de tratamiento de la imagen, el Paint Shop Pro, que no cuesta más de 120 €.

Tanto si el destino de tus fotografías es el papel impreso (con una impresora fotográfica o positivado en laboratorio), o su visionado en el monitor del PC, aquí encontrarás un método sencillo y completo, pensado para el fotógrafo aficionado, que evita las complejidades del programa y se centra en las herramientas que sustituyen y mejoran los procedimientos fotográficos del laboratorio fotográfico en color y en blanco y negro.


La feria PMA y sus novedades
Es el acontecimiento fotográfico del año, junto con la bianual Photokina. Todo el sector está en la feria PMA, y el que no está, no es nadie. Lo que se ha visto este año pone de manifiesto un cambio de estrategia entre los fabricantes de cámaras digitales, especialmente en el mercado de las réflex digitales y las cámaras compactas de gama alta. En la sección PMA 2003 trato este tema con detalle.


Los secretos del acentuado (1ª parte)
La sección Laboratorio Digital incorpora la operación que es, probablemente, la más digital de todas las transformaciones de la imagen: el acentuado (sharpness, en inglés). En el artículo Acentuado (1) se explica cómo funciona y dónde debe aplicarse: en la cámara o en el ordenador.


Las previsiones de ImagenLibre
El año se abre con la espera -impaciente- de las novedades que se anunciarán, desde principios de febrero, para la cita más importante del año: la feria PMA (Photo Marketing Association) 2003, que tendrá lugar a principios de marzo, en Estados Unidos. ¿Qué nos deparará el 2003?

De entrada seguirá la guerra entre Sony, Canon y Olympus para hacerse con el mercado de las cámaras digitales sencillas, sin complicaciones, fáciles de usar y con una calidad razonable. El reto para estas compañías es conseguir un precio por debajo de los 300 €, incluyendo memoria suficiente y un juego de baterías recargables.

En el segmento del aficionado exigente existe una pugna entre las cámaras de 5 Mpixels (sensor de 2/3") con objetivo fijo y los cuerpos réflex de 6 Mpixels dotados de un sensor tamaño APS (16x24 mm.). Ahora están separados por un abismo de precio: las primeras oscilan entre 1.000 y 1.500 € y los segundos (sin objetivo) entre 2.400 y 2.700 €. Hacia fin de año estos se situarán por debajo de 2.000 €, lo que decidirá a una parte de los aficionados con posibles a optar por un cuerpo réflex digital. El hecho de que Canon se haya plantado en los 4 Mpixels con la G3 pone de manifiesto su apuesta por la popularización de los cuerpos réflex digitales, que proporcionan una fuente adicional de ganancias por la venta de objetivos.

El mercado profesional también se animará. En especial, ahora que Canon juega a dos tamaños de sensor (APS y el 35 mm. "de toda la vida"), mientras que Nikon parece apostar por el tamaño APS (16x24 mm.) con su nueva generación de objetivos DX diseñados únicamente para este tamaño. Como consecuencia se lanzarán diferentes cuerpos digitales entre 3.000 y 6.000 €, tanto de Canon como de Nikon, y probablemente Fuji lance la S3. Kodak es una verdadera incógnita, después de retrasar la salida al mercado de la 14n, un cuerpo híbrido entre Nikon y Kodak con un sensor de tamaño completo (36x24 mm.) y 14 millones de pixels. ¿Conseguirá Kodak establecerse en el mercado de las réflex digitales?

Las cámaras actuales de 5 Mpixels que utilizan el sensor "grande" (2/3") se abaratarán por debajo de los 1.000 €, y todo lo que quede entre 4 y 3,1 Mpixels lo hará hasta bajar de 600 €, salvo la G3, que aguantará el tipo, ya veremos hasta cuando. Y por si eran pocos, Olympus y Kodak lanzarán la primera cámara del nuevo formato 4/3, que apunta al segmento alto del mercado para aficionados, rondará los 1.500 € (sin objetivo) y dispondrá de objetivos intercambiables (de salida un par, seguro que zooms)

Tras el anuncio de Sony sobre el incierto futuro del Memory Stick (en su versión actual), que se producirá en enero, los precios de la memoria seguirán bajando. La tarjeta Compact Flash de 256 MB descenderá hasta los 70 €, y cada vez se popularizarán más las de 512 MB. Los fieles de Sony seguirán pagando más por el MS, en cualquiera de sus versiones (más o menos el doble que la memoria equivalente en formato CF) y el resto se decantará por el formato MMC/SD. SmartMedia ha muerto, y no está claro que su sucesora, la xD, consiga el suficiente espacio para sobrevivir.

Los laboratorios "de toda la vida" se espabilarán más y más, aceptando CDs con las fotos en formato jpeg y bajarán sus precios hasta equipararlos con las copias a partir del negativo convencional (se acabarán los ridículos costes de manipulado, que oscilan sobre los 3 € por CD). La calidad mejorará hasta convertirse en una excelente alternativa a las impresoras fotográficas de calidad, que han perdido el norte con la utilización de cartuchos individuales (6 o 7) que encima duran muy poco y no abaratan el coste por copia, si lo comparamos con los antiguos cartuchos fotográficos que incluían las seis tintas en cada unidad. Lo que se suponía una ventaja para el usuario (mejor aprovechamiento de la tinta, luego menos precio por copia) se ha convertido en un inconveniente, pues hay que estar atentos a la sustitución de los cartuchos individuales sin que se obtenga ahorro alguno. En fin, que algunos fabricantes se han pasado de codiciosos.

¿Y las ventas? Pues seguirán disparadas, al menos en España, donde el consumidor medio está descubriendo los atractivos de la fotografía digital. Todavía hay una gran cantidad de cámaras tradicionales para sustituir por digitales, así que los minoristas seguirán ganando mucho dinero y los márgenes disminuirán muy poco. Ya ves, apreciado lector, si deseas comprar una cámara digital este año, hay que empezar a ahorrar y a mirar, que oferta no va a faltar.


¡La selección de cámaras digitales de ImagenLibre!
ImagenLibre presenta sus cámaras favoritas por precio y calidad fotográfica para ayudarte en la elección, siempre difícil, de tu próxima cámara digital. Ten en cuenta que ImagenLibre no tiene relación comercial alguna con ningún fabricante, por lo que la selección se basa exclusivamente en los criterios personales del autor del web. El precio de referencia se ha obtenido en Internet, consultando dos tiendas francesas que venden a toda Europa: Nomática y PIXmanía, e incluye los accesorios imprescindibles: una tarjeta de memoria de 128 MB. para las cámaras de hasta 3,1 Megapixels y 256 MB. para las de 4 y 5 Megapixels, una batería de ion de litio o dos juegos de cuatro baterías de NiMH y el cargador correspondiente. En España los precios son, salvo honrosas excepciones, muy superiores, dada la afición del comercio minorista de este país a clavarla.