[Nov. 2005] La asesina de la EOS 20D
En una de los lanzamientos más chapuceros de la historia de la fotografía digital, Nikon ha anunciado su golpe maestro para desbancar a Canon del trono de las réflex de gama media y destruir la 20D. ¡La D200, al descubierto!

[Oct. 2005] Artículo sobre Sonimag 2005
Calentito recién salido del horno, el artículo de ImagenLibre sobre la feria bienal de fotografía en España, Sonimag 2005. Las novedades y tendencias del mercado acompañadas con un reportaje gráfico de 70 fotografías. ¡No dejes de leerlo!.

[Sep. 2005] La vuelta de la tortilla
Finalmente los rumores se han convertido en realidad. El 22 de agosto Canon presentó en sociedad la 5D, su apuesta por el sensor "grande". Con la 5D Canon da el primer paso para que todo cambie permaneciendo igual. Descubre todas sus claves, así como los nuevos objetivos y accesorios que la acompañan.

[Ago. 2005] ¿Canon apuesta por el paso universal?
La bomba del verano está a punto de caer. Canon ha convocado una rueda de prensa para el lunes 22 de agosto (este artículo está escrito el 20) donde, entre otros productos de impresión, vídeo y foto digital, es muy probable que anuncie su nueva réflex digital equipada con un sensor de 13 Megapíxeles y cuyo tamaño iguala al de la película de 35 mm., la 5D. De momento, ya se le ha "escapado" el anuncio de un nuevo objetivo, perfecto para esta cámara: el 24-105 F4 L IS.

[Ago. 2005] Prueba de la Canon 1D MK2
La cámara de los dos ochos: 8 Megapíxeles a 8 imágenes por segundo, ha caído en mis manos. La Canon 1D MK2 lleva algo más de un año en el mercado. ¿Resiste bien el paso del tiempo o empieza a mostrar signos de envejecimiento prematuro? Aquí está la respuesta

[Jul. 2005] Prueba de la Nikon D2X
He tenido la oportunidad de pasar tres días con la mejor cámara digital jamás fabricada por Nikon. ¿Quieres conocer mis impresiones sobre la D2X?

[Jun. 2005] La carrera por la réflex de 600 € se acelera
Se veía venir: el que no tenga una réflex con objetivo 18-55 por 600 € estará fuera de mercado. Los nuevos productos de Nikon y Pentax así lo anticipan.

[Jun. 2005] Por fin publico el artículo sobre la feria PMA 2005.
Te pido disculpas, lector. Demasiadas fotos que procesar me han hecho descuidar Imagenlibre y retrasar la publicación del artículo sobre la feria PMA 2005.

Este año los temas dominantes se han centrado en el lanzamiento de la Canon 350D, lo que anticipa la llegada de las réflex digitales "baratas", el baile de objetivos y la consolidación de las compactas de siete millones de píxeles. Aunque tarde, espero que disfrutes con su lectura.

[Ene. 2005] El gran angular llega a las compactas digitales
Los fabricantes de compactas digitales le están viendo las orejas al lobo. Nikon ha sabido reaccionar con dos nuevos modelos alto de gama, y en uno de ellos ha demostrado que sigue siendo uno de los grandes de la fotografía: bienvenida sea la Coolpix 8400.

[Ene. 2005] Por fin hay oferta abundante de réflex digitales
El 2005 será un año especial: el primero en que el aficionado tendrá a su alcance una oferta amplia y a precios casi razonables de réflex digitales.


La asesina de la EOS 20D.

Hacerle daño al gigante de las cámaras es difícil. Pero a Nikon le va la vida en ello, y este viaje lo ha conseguido. Bien es verdad que le ha costado su tiempo, tres años y medio pensándose el reemplazo de la D100, la primera réflex digital para aficionado de Nikon anunciada el 21 de febrero de 2002. Mientras tanto Canon ha erosionado la competitividad de la D100, primero con la 10D para darle la puntilla con la 20D, que ha reinado en solitario durante todo un año. Mientras Canon hacía caja con la 20D y todos los accesorios que lleva aparejados la compra de una cámara réflex (objetivos y flashes, principalmente), los clientes fieles a Nikon que aspiraban a una réflex de la marca destinada al aficionado experto esperaban pacientemente, se rendían y pillaban la omnipresente D70 (claramente inferior a lo que esperaban) o se endeudaban hasta las cejas con la compra de la D2X. Eso sin contar los que se han pasado a Canon gracias a la 20D.

Al final, la espera ha valido la pena. La causa del retraso es evidente: Nikon, a diferencia de su rival por excelencia, carece de la tecnología para fabricar sus propios sensores y tiene que acudir al mercado a por ellos. Al final ha conseguido algo digno (especificaciones en mano y a falta de comprobar su rendimiento con fotos reales): un sensor CCD de 10,2 millones de píxeles, sensibilidad comprendida entre 100 y 3.200 y ¡faltaría más! tamaño APS-C. Sorprendente bandazo en su estrategia de sensores, pues todos esperábamos un CMOS como el que equipa a la D2X, lo que parece indicar que -a lo mejor- Nikon carece de estrategia en este aspecto, dependiendo de la oferta de los fabricantes independientes de sensores. Afortunadamente y para compensar la larga espera, la D200 está dotada de un impresionante conjunto de características, varias heredadas de la gama profesional (D2X, D2H). Vamos a examinarlas en detalle.

Para empezar, su construcción es similar a sus hermanas mayores de la serie D2: cuerpo interno y externo en aleación de magnesio y 920 gr. de peso, con múltiples juntas de goma que la protegen de las inclemencias del tiempo. Un sistema de espejo y obturador muy rápido, con un bloqueo del espejo de 105 milisegundos y un retardo del disparo de 50 ms., valores próximos a los de sus hermanas mayores, al igual que la vida media del obturador, estimada en 100.000 disparos. La disponibilidad de la empuñadura vertical como opción hará las delicias de muchos poseedores de una D70, cámara que no contempla esta opción.

El visor de la D200 es excelente. Dispone de un factor de ampliación de 0,94x, superior incluso al de la D2X, lo que palía, en parte, la desventaja en tamaño si lo comparamos con el visor de una cámara con sensor de paso universal (y las comparaciones con la EOS 5D son inevitables). Siempre será más oscuro que el de ésta pero, con objetivos luminosos, ver a través de la D200 va a ser toda una gozada. Debajo del visor, Nikon ha incorporado una gran pantalla LCD de 6,35 cm., la norma actual en cámaras digitales. Tampoco se han quedado cortos en el departamento de diseño en lo que se refiere a la pantalla LCD monócroma superior: grande, retroiluminada y llena de información.

La interfaz de uso es herencia directa de la gama profesional, con unos menús claros y fácilmente legibles y con botones dedicados a la mayoría de las funciones más importantes, destacando ¡por fin! la posibilidad de visualizar la sensibilidad en el visor, algo reservado hasta hoy a las cámaras profesionales. Detalles tan útiles y a la vez tan obvios como el borrado de la imagen confirmado con la segunda pulsación del botón Papelera hacen de la D200 todo un ejemplo de buena ergonomía.

Una vez puesta en marcha la cámara no sólo produce imágenes de alta resolución, sino que lo hace rápido: encendido instantáneo, cinco imágenes por segundo y memoria intermedia de generosas dimensiones que da para 22 imágenes en RAW cuando se utiliza conjuntamente con una tarjeta de memoria de alta velocidad.

El sistema de enfoque es el denominado multiCAM 1000, lo que ha sido ¡para qué ocultarlo! la gran decepción de la D200. Muchos esperábamos que Nikon fuese la primera gran compañía fotográfica en darse cuenta que el tema del enfoque es absolutamente crítico y que sólo merece la pena instalar en los nuevos modelos el sistema de enfoque de la serie profesional. ¡Mala suerte, chicos! Otro nuevo sistema de enfoque que los primeros compradores de la D200 probarán a modo de conejillos de indias. De momento se puede decir que Nikon se ha mostrado tacaña ya que sólo el elemento central es sensible tanto al contraste vertical como horizontal; los demás (hasta un total de 11) detectan contraste en una dirección.

Para que no todo sea D200, Nikon nos ha desvelado un nuevo objetivo: el 18-200 mm. F3,5-5,6 DX VR, apuntándose a la moda Canon de estabilizar todo lo estabilizable. Aunque la calidad de los ultrazooms siempre es regular (por decirlo en plan fino), seguro que hace las delicias del viajero empedernido que no quiere parecer la mula de carga de su equipo fotográfico. Veremos qué tal se defiende en las pruebas.

El lanzamiento viene precedido de bastantes filtraciones chapuceras, páginas que aparecían y desaparecían en los webs oficiales de la marca y quejas amargas de los dueños de los webs que, sujetos a un contrato de confidencialidad, no podían mostrar la información que sus visitantes intercambiaban alegremente en sus propios foros. ¡Qué vergüenza! A ver si somos un poco más serios, señores de Nikon, y mantenemos la boca cerrada hasta el momento del anuncio.

¿Cuál es el efecto de la D200 en la gama de Nikon y en la competencia? Para su fabricante la D200 cierra la transición a la madurez en su oferta réflex digital. Nikon dispone, por fin, de tres escalones claramente diferenciados, todos alrededor del concepto DX y con la gama de objetivos digitales más coherente del mercado (aunque pecan de caros). Ya que hablamos de precios, el de la D200, que rondará los 1.800 €, es plenamente competitivo y todo un ataque frontal contra la EOS 20D. Pronto veremos la cámara en forma de kit con el 18-70 y, ¿por qué no? con el 17-55 F2,8, haciéndole la competencia directamente a la EOS 5D. En cualquier caso la D200 es, hoy por hoy y a falta de ver las imágenes que produce, la oferta más atractiva para el aficionado exigente que no dispone de un sistema réflex y quiere dar el salto desde una compacta.

Canon queda en una posición delicada. La 5D tiene un precio demasiado elevado, máxime si sumamos los costes de objetivos a la altura de su sensor, los famosos L. La 20D sufrirá un declive en sus ventas (¡atención a las rebajas de precio!) en tanto en cuanto Canon acaba el desarrollo de su sucesora, que todo el mundo ha bautizado como 30D. En fin, no dudo en una rápida respuesta por su parte, tal vez para principios del año que viene, coincidiendo con la feria PMA.

El resto, Olympus, Fuji, Pentax y KM, sentirán la presión creciente de los grandes y tendrán que resolver sus contradicciones. Olympus sigue lastrada por la elección de un tamaño de sensor demasiado pequeño para competir en la carrera de los píxeles "finos", y que encima fuerza a que las cámaras tengan un visor de peor calidad que la competencia (y estos cacharros tienen en su visor un buen argumento de venta). Pentax y KM necesitan imperiosamente acelerar sus ciclos de desarrollo para dotarse de una gama réflex de tipo medio y alto, de la que carecen en la actualidad. Finalmente nos queda Fuji, ese barco a la deriva que, dotado de la capacidad de fabricar sus propios sensores, anda a la zaga por no disponer de un cuerpo réflex competitivo, lastrada por su extraño acuerdo con Nikon para el suministro de elementos optomecánicos atrasados tecnológicamente. No sería una mala estrategia que Fuji adquiriese la división réflex o se fusionase con un competidor, lo que le permitiría hablar de tú a tú a Canon con la fabricación de sensores a la medida. Porque nos guste o no, el sensor sigue siendo la pieza maestra en el inmenso tablero del juego de estrategia en que se ha convertido la fotografía de gama alta.


La vuelta de la tortilla.

Al final y como comentaba en el artículo anterior, Canon ha desvelado la 5D, toda una apuesta por el sensor de paso universal (con el mismo tamaño que el negativo de 35 mm.) para sus cámaras de gama media-alta y alta.

Confirmadas las características ya comentadas, poco queda por decir. La 5D es una 20D crecidita, con un sensor y una pantalla LCD trasera más grandes. La comparación con la 20D nos muestra un sistema de enfoque mejorado para la foto deportiva, gracias a los seis puntos invisibles que apoyan al punto central a la hora de seguir sujetos en movimiento cuando se activa el enfoque continuo, y algunos elementos del sistema de enfoque de la serie 1, que mejoran la precisión de enfoque si se dispone de objetivos luminosos con aberturas máximas cuyo número F sea igual o menor a 2,8.

El aumento de resolución (12,8 Mpíxeles frente a 8, lo que supone un 25% más de poder resolutorio) se ve mermado por la velocidad de ráfaga, que desciende de 5 a 3 imágenes por segundo. El cuerpo sigue revestido de aleación de magnesio por fuera y es un poco más grande (1 cm. más ancho) y pesado (120 gr.) que el de la 20D, todo un ejercicio de buen diseño por parte de Canon. Es de agradecer el aumento de la superficie situada a la izquierda del objetivo (vista la cámara por detrás), lo que permite un mejor agarre cuando se visualizan los menús o las fotos en la pantalla trasera. Esta zona está recubierta de la misma goma que la empuñadura para mejorar la adherencia mientras se manipulan los botones que controlan las funciones de revisión de las fotos, situados a la izquierda de la pantalla.

Algo que fastidiará a más de un posible comprador, pero que hará la delicia de los puristas, es la ausencia de flash integrado. Junto con la medición puntual, son dos toques de estilo que acercan la cámara al concepto (que no a la realidad) de la serie 1; ¡ya se podía haber estirado Canon con el sistema de enfoque de las 1! Los amantes de reportaje que opten por la 5D tendrán que acostumbrarse a llevar permanentemente un flash externo montado en la cámara.

Otro elemento digno de destacar es la inmensa capacidad de su memoria intermedia, capaz de almacenar 17 imágenes en formato RAW y 60 en jpeg. Un importante paso atrás es la velocidad de sincronismo del flash, que pasa a 1/200 seg. frente a 1/250 seg. de su hermanita pequeña. Es el precio de un sensor mayor, con el consiguiente aumento del obturador. Aquí Canon ha apostado por la fiabilidad antes que por las prestaciones, anunciando una vida media de 100.000 disparos.

Acompañando a la 5D aparece el objetivo L todo terreno pensado para esta cámara, el 24-105 F4 L IS, ya comentado en el artículo anterior. También aparece una revisión del flash 420EX, ahora denominado 430EX y que apenas aporta novedades (pantalla trasera LCD, funcionamiento en modo manual y cobertura del reflector ajustada al tamaño del sensor).

Para cerrar este capítulo, Canon renueva su teleobjetivo de gama media 75-300 F4-5,6 IS USM con el nuevo 70-300 F4-5,6 IS USM. La mejora radica en el estabilizador de imagen, que en el objetivo anterior era de la primera generación y ahora incorpora todos los avances presentes en objetivos más recientes. Destaca la doble modalidad de funcionamiento, que permite hacer barridos en horizontal o vertical mientras el estabilizador actúa en el eje perpendicular al del barrido.

De un plumazo, Canon establece una nueva categoría en su gama de cámaras réflex digitales. De hecho, es una nueva categoría en el mercado, que nadie había ocupado hasta la fecha. La 5D es la única cámara con casi 13 megapíxeles, sensor de paso universal y 3.000 € de precio. Canon ha hecho lo mejor que sabe hacer: lanzar un producto pensado específicamente para un segmento de su clientela potencial. Es una forma de tentar a los que disponen de un buen juego de objetivos EF y sienten nostalgia del tamaño y claridad de la imagen que proporciona el visor de sus cámaras réflex de película. Canon intenta darle la vuelta a la tortilla, reintroduciendo el paso universal como la vía de futuro para la fotografía digital de calidad. Está volviendo a un territorio abandonado con la revolución digital, como hizo en su día con la D30, la cámara que reintrodujo la tecnología réflex en la foto digital de aficionado. Canon explota a fondo su ventaja competitiva frente a la competencia: la producción del sensor CMOS de gran tamaño, donde ni Sony ni Kodak -por citar dos líderes en la fabricación de sensores para la imagen- le hacen sombra.

Todo en esta vida tiene sus riesgos; y esta apuesta de Canon no carece de ellos. Su gama de objetivos EF-S, destinados a las cámaras APS-C, sigue siendo pobre e insuficiente, en especial si tenemos en cuenta que no ha sacado ni un sólo objetivo EF-S de la serie L. Los clientes que han optado por este formato por precio, peso, tamaño y comodidad pueden sentirse despreciados y olvidados, lo que facilitaría una futura migración a otras marcas. Por otro lado, el precio de la 5D la hace muy poco atractiva para un comprador consciente del valor de lo que compra; la 20D sigue siendo una propuesta mucho mejor situada en la relación precio/prestaciones y dispone de una gama de objetivos específicamente diseñados para su tamaño de sensor gracias a los esfuerzos de empresas como Tamron o Sigma, los principales beneficiados de la aparente falta de interés que muestra Canon por sus objetivos AF-S.

Nikon y otros fabricantes tienen la oportunidad de demostrar a sus clientes y a Canon que se puede competir en el territorio de los 12 Megapíxeles con cámaras APS-C cuyo precio no supere los 2.000 €. Para conseguirlo no basta que sean agresivos a la hora de diseñar y poner precio a sus nuevos productos; tendrán que asegurar, en primer lugar, el suministro de los sensores, su gran talón de Aquiles.


¿Canon apuesta por el paso universal?
Hacía tiempo, mucho tiempo desde que los mentideros fotográficos de Internet no vibraban con tanta intensidad. La EOS 5D lleva flotando en el éter digital varios meses. Hace unos cuantos días la rumorología se intensificó, fomentada por la desaparición de la 20D en la página web de Canon Estados Unidos. Mas tarde fue un PDF, mitad en español, mitad en inglés, que daba pelos y señales sobre las características de la nueva 5D. Luego siguió el anuncio de una conferencia de prensa convocada por Canon para el lunes 22 de agosto, en la que supuestamente se anunciarán al menos 33 novedades en los campos de la impresión, la foto y el vídeo digital. Finalmente, hace dos días que en el web australiano de Canon ha aparecido como por arte de magia el nuevo 24-105 F4 L, cuya imagen se puede ver a la derecha.

La 5D, una suerte de EOS 3 de la era digital, tiene un precio y un conjunto de supuestas características que, de ser ciertas, suponen toda una declaración de intenciones sobre la estrategia de Canon en el segmento de las réflex digitales. Aunque no suelo comentar rumores, esta vez la tentación ha sido demasiado poderosa. No obstante, que quede claro que se trata de una cámara hipotética, al menos hasta el próximo lunes; ¡no hagas tu pedido todavía!

Hablemos primero del precio. Es una cámara cara: entre 3.000 y 3.500 € en Europa. Un escalón por debajo de la 1D MK2, pero sin las características de un cuerpo 1. De hecho, es mucho más parecida a la 20D pues carece de empuñadura vertical integrada, comparte el sistema de enfoque de nueve puntos (aunque misteriosamente mejorado con seis puntos "invisibles"), dispara ráfagas de 3 imágenes por segundo hasta 17 en RAW, incorpora la medición puntual, una nueva pantalla trasera en color de 2,5 pulgadas de diagonal y pesa 810 gramos.

Con todas estas características, ¿cómo se atreve Canon a pedir 3.000 €? La única explicación plausible es su sensor, y más que su resolución (12 Mpíxeles), es su tamaño lo que parece justificar su elevado precio, al menos en las estimaciones del departamento de marketing de la compañía. Al utilizar un sensor idéntico en dimensiones al negativo de toda la vida, Canon ofrece una cámara que devuelve la alegría a toda la gama de objetivos EF. Con la 5D, al igual que pasó con la inalcanzable 1Ds, se acabaron los factores de multiplicación de la distancia focal aparente. Un 50 mm. vuelve a ser un 50 mm. a la hora de encuadrar. Un 24-70 se vuelve a comportar como un objetivo polivalente que abarca los encuadres comprendidos entre un gran angular y un ligero tele.

Para reforzar su lanzamiento, Canon apuesta por un nuevo objetivo L como todo terreno ideal para la 5D: el 24-105 F4 L IS, el primer zoom estándar de la serie L con estabilizador de imagen incluido y un rango de focales perfecto para casi todo. El precio de este objetivo estará comprendido entre los 1.000 y los 1.200 €.

La importancia de la 5D no recae ni en sus especificaciones ni en su precio. 12 megapíxeles es una barrera que ya ha sido alcanzada por Sony en el sensor que equipa a la Nikon D2X y que -se empieza a rumorear- veremos próximamente en la D200, esa cámara destinada por Nikon a acabar con el dominio absoluto de la 20D en el segmento de cámaras destinadas al aficionado experto. 3.000 € por un cuerpo que ni tiene la robustez de una "1" ni siquiera su sistema de enfoque, es una barbaridad para un aficionado. La 20D o su sucesora son propuestas mucho más atractivas en precio y no tan lejanas en resolución como para justificar más del doble de coste por el cuerpo. Si añadimos los objetivos, más grandes, pesados y caros que los destinados a sensores APS-C, el despropósito económico se acrecienta.

Al mismo tiempo, la falta de novedades en la línea de objetivos EF-S de Canon da que pensar. Parece como si se pretendiese encajonar a las cámaras de formato APS-C en un rincón de la oferta de la compañía, destinadas al aficionado principiante y falto de presupuesto. La oferta actual de Canon en el formato APS-C está bastante descompensada, con dos excelentes cámaras como son la 350D y la 20D pero con una carencia crónica de objetivos EF-S de calidad. Sólo le veo dos posibles explicaciones: la primera es un retraso en la producción de nuevos objetivos; la segunda es una apuesta estratégica por el sensor grande para diferenciarse de la competencia. De ser cierta la segunda, me temo que Canon se equivoca. Las ventajas del sensor APS-C son manifiestas: un gran nivel de calidad aunado a la comodidad de su menor tamaño y peso, completado por una oferta de precios muy atractiva. ¿Va a renunciar Canon a luchar con todas sus fuerzas por el liderazgo del APS-C?


La carrera por la réflex de 600 € se acelera
Empecemos por la nueva Nikon D50. Prácticamente un clon de la D70, retocada aquí y allá para reducir el coste de fabricación y poder entrar lo antes posible en el mundo mágico de las compactas de lujo, donde la competencia es a muerta y Nikon apenas tiene nada que decir (en ventas).

La nueva D50, que se venderá con el nuevo objetivo 18-55 F3,5-5,8 (calcadito del modelo Canon que ofrece en forma de kit con la 300D y la 350D), mantiene la filosofía Nikon: cámara grande (si la comparamos con la competencia) y llena de funciones. El corazón de la cámara sigue siendo el sempiterno sensor de 6 Megapíxeles de Sony que hasta ahora ha envejecido con dignidad, aunque ya veremos hasta cuándo. La mayor diferencia entre la D50 y su hermana mayor es el cambio de formato en la tarjeta de memoria: se ha pasado de Compact Flash a MMC/SD, anticipando lo que ocurrirá muy pronto: el formato MMC/SD se convertirá en el medio de almacenamiento más barato. Este cambio contribuye a la ligera reducción de tamaño y peso de la D50 (45 gr. menos), apenas perceptible sin juntar ambas cámaras. En cualquier caso, nada que ver con la revolución que ha supuesto la 350D de Canon.

¿Qué ha sacrificado Nikon para hacer la D50? Pues prácticamente nada: un poco de velocidad en la ráfaga (de 3 a 2,5 imágenes por segundo), la iluminación nocturna de la pantalla monócroma superior, el número de sensores en el sistema de medición de la exposición (de 1.005 a 420) y, ¡maldición! se han cargado la compresión de los ficheros RAW, denominados NEF en Nikon. Ya sabía yo que al final la liarían eliminando una prestación utilísima con tal de mantener alguna ventaja que justifique el mayor precio de la D70. Castigar al comprador de la D50 a desperdiciar 4 MB. por foto al disparar en RAW es absurdo (las réflex digitales dan todo lo que llevan dentro cuando se dispara en RAW) y perjudicial para una empresa que siempre ha tenido fama de sacar al mercado productos pensados desde la óptica del fotógrafo. En fin, ellos verán.

Con el fin de proporcionar un conjunto de objetivos para que acompañen a la D50 en forma de kit, Nikon ha desarrollado dos nuevos miembros de la familia DX: el 18-55 mm. F3,5-5,6 DX G ED y el 55-200 mm. F4-5,6 DX G ED. Cubren el rango focal clásico en paso universal (de 28 mm. a 300 mm.) y son muy ligeros: si los metemos en la bolsa con la D50 cargamos con un kilo de material. Ventajas del sensor de tamaño APS-C. Para darle en los morros a Canon, ambos objetivos cuentan con un motor de enfoque ultrasónico, mientras que la pareja equivalente de Canon carece de esta prestación en el 18-55. Su calidad óptica se verá en las múltiples pruebas e imágenes que pronto estarán disponibles en la red.

¿Quién acompañará en el futuro a Canon y a Nikon en el ultracompetitivo mercado de las réflex digitales de objetivos intercambiables? ¿Será Olympus, KM o Pentax? Porque sitio para tantos no hay, ya que los costes de desarrollo han crecido como la espuma y sólo un volumen de ventas importante puede garantizar el presupuesto necesario en investigación y desarrollo para mantenerse vivo.

Pentax se muestra agresiva explotando el omnipresente sensor Sony de 6 Mpíxeles. Ahora saca la tercera reencarnación de la *ist D, denominada *ist DL. Este modelo ha pillado por sorpresa a casi todos porque en septiembre del año pasado sacó al mercado la versión "barata", denominada *ist Ds, que en la actualidad se puede encontrar por menos de 900 €. Salvo que la nueva cámara sea una revolución en precio y se sitúe sobre los 600 € no acabo de ver el sentido de solapar tantos modelos con características similares. El mercado potencial de Pentax no da para tanto.

Las características de la cámara hacen suponer una drástica reducción del precio de venta. El sistema de enfoque pasa de once puntos a tres y el pentaprisma ha sido sustituido por un sistema de espejos. La memoria intermedia también ha sufrido un recorte, limitando el disparo en ráfaga a tres frente a cinco de su antecesora (absurdo, porque si hay un componente digital barato, es la memoria). Siguiendo con el recorte artificial de prestaciones, tan de moda en los departamentos de marketing para diferenciar modelos similares en sus características básicas, ha desaparecido la sincronización del flash a alta velocidad. Para compensar, la pantalla pasa de 2" a 2,5".

Se ve venir: la frontera de los 600 € está a punto de caer. Tanto mejor para el comprador, que ve cómo las marcas se pelean por atraer más u más clientes al mundo réflex, el de toda la vida. Un síntoma inequívoco de la madurez de la fotografía digital.


El gran angular llega a las compactas digitales
Nikon se ha puesto las pilas y ha renovado con rapidez la gama alta de las compactas digitales con dos nuevas Coolpix: la 8400 y la 8800. Ésta destaca por su zoom de diez aumentos estabilizado que encuadra como lo haría un objetivo 35-350 mm. en una cámara de película de 35 mm. La estabilización le viene de perlas, porque no tiene mucho sentido comprar una compacta ultra zoom par acabar cargando con el monopié, máxime si tenemos en cuenta lo mal que van los sensores de las compactas a sensibilidades altas. En este campo fue Konica-Minolta quien dio primero con la A1 y su estabilización basada en el sensor, todo un éxito que le ha reportado jugosas cifras de ventas.

Pero la cámara más interesante, en mi opinión, es su hermana pequeña: la Coolpix 8400. Su componente más novedoso es el objetivo, que cubre las distancias focales comprendidas entre 6,1 y 21,6 mm., cuya distancia focal equivalente en película de 35 mm. es 24-85 mm. En las digitales compactas la frontera por debajo era 28 mm. Nikon da un paso de gigante y abre literalmente los ojos del fotógrafo con esos cuatro milímetros de más que harán las delicias de los paisajistas y en general de los amantes de los grandes espacios. De hecho, el objetivo de la 8400 cubre el rango de focales considerado hoy como el más útil de todos. Un gran acierto.

El objetivo es razonablemente luminoso (F2,8-4,9), bastante nítido (aunque sin igualar a la referencia en este segmento, el que equipa la Olympus C-8080), con poca distorsión geométrica y ausente de aberración cromática. Excelente factura, en especial trabajando con distancias focales reales tan cortas. Por lo demás la cámara está muy bien construida: cuenta con un corazón en aleación de magnesio, robusto y ligero, incorpora una pantalla orientable de 4,5 cm. de diagonal y un visor electrónico para garantizar una visión en tiempo real de la señal generada por el sensor, lo más parecido al visor réflex que se puede hacer en una compacta. El sensor es el clásico de 8 Mpíxeles y 2/3" de tamaño que utilizan todas las compactas de tronío salvo Leica y Panasonic.

En el apartado del flash externo Nikon ha adoptado el sistema i-TTL, igualando las prestaciones de sus hermanas mayores, las réflex digitales. Basta montar en la zapata una unidad compatible, como el flash SB600, para disfrutar de los últimos avances Nikon en el control de la potencia del flash y -¡por fin!- el control automático del reflector motorizado, que se ajusta a la posición del zoom de la cámara. No todo son puntos positivos, pues comparte con todas las compactas su lentitud de reacción, su torpeza al enfocar y en definitiva esa sensación, tan común entre los usuarios de este tipo de cámaras, de que la vida es lo que pasa mientras uno intenta hacer la foto. Bueno, para paisaje y arquitectura estos defectos no son un problema.


Por fin hay oferta abundante de réflex digitales

El 2005 es el año de las réflex digitales baratas. Ya sé que es una contradicción llamar barato a algo que cuesta casi mil euros, pero si echamos la vista atrás y tenemos en cuenta el tremendo empuje que ha tomado la fotografía digital, por debajo de 1.000 € se van a vender réflex digitales como churros. Y si no, al tiempo.

Lo mejor de todo es que la oferta se ha ampliado. Ya no es la eterna y aburridísima pugna entre Canon y Nikon. Ahora Pentax y Olympus se han subido al carro de manera espectacular, lo que redundará en una bajada de precios general. Y Konica-Minolta (KM) se va a dar cuenta que o saca una réflex por debajo de la frontera mágica de los mil, o ya puede despedirse del negocio, por muchas virtudes que muestre la nueva Dynax-7D (a 1.600 € y con 6 Mpíxeles está fuera de mercado).

Pentax ha tenido que darle dos vueltas a la manivela para enterarse del terreno que pisa. La *ist D, su primer intento, se estampó contra el muro impenetrable de Canon y Nikon, que contaban en el momento de su lanzamiento con una oferta prácticamente inatacable salvo por precio. Ahora vuelve con una nueva estrategia: si el muro es infranqueable, se excava un túnel para superarlo. Y eso ha hecho con la nueva *ist DS, prácticamente un clon de la anterior a un precio por debajo de los 1.000 €. Otro tanto le ocurrió a Olympus, que parece haberse quedado sola en el desierto del estándar Cuatro Tercios. Su primera cámara (E-1), anunciada a bombo y platillo, es hoy un curioso ejemplo de desequilibrio: un cuerpo profesional que esconde un sensor de 5 Mpíxeles por el que hay que pagar un precio demasiado elevado. Afortunadamente Olympus ha sabido reaccionar y vuelve con la E-300, que se vende por debajo de los 1.000 € pero, ¡atención! con un objetivo 14-45 mm. que si da una calidad razonable puede hacer mucho ruido en el mercado. Por tamaño, precio y prestaciones la E-300 está destinada a arrancar muchas ventas a las compactas digitales de gama alta, ya que combina las virtudes de una réflex con el sensor adecuado: 8 Mpíxeles.

Queda esperar la respuesta de los dos grandes. Bajar de precio sus ofertas actuales es una medida cortoplacista, primero porque ofrecen una resolución desfasada (las dos tienen 6 Mpíxeles) y segundo, porque todo nuevo producto se beneficia de componentes digitales mucho más integrados, potentes y baratos, y eso se traduce directamente en el coste de fabricación y, finalmente, en el precio de venta. Lo más probable es que combinen la bajada de precios mientras preparan las sucesoras de la 300D y la D70 con la anticipación en su anuncio.

Se avecina un año movidito en el territorio de las réflex digitales.