[Dic. 2006] Prueba de la Nikon D80 y del micro Nikkor 55 mm. F3,5.
Sigue la racha de pruebas en Imagenlibre. En esta ocasión ha caído en mis manos la última bomba de Nikon: la D80. En un alarde de equilibrismo sobre el fino alambre del mercado fotográfico actual, Nikon repite el salto mortal que ya hiciera con la D200 y saca al mercado una cámara llena de apetitosas características a un precio sorprendente. Ven a ver si es tan buena como dicen. Y, de paso, una sorpresa: la prueba del objetivo Micro Nikkor 55 mm. F3,5 AI. En este caso se trata de un ejemplar de 1978 en muy buen estado. ¿Servirá para algo más que para pisapapeles con clase?

Como siempre ¡no puedes dejar de leerla!

[Oct. 2006] Prueba de la Canon EOS 30D y del objetivo 17-55 mm. F2,8 IS.
En este caso he tenido la oportunidad de probar un conjunto cámara-objetivo de lo más rumboso. Es lo mejorcito de la oferta de Canon tanto en cámaras con el sensor APS-C como en objetivos EF-S. ¿El conjunto está a la altura de las expectativas creadas por su fabricante? La prueba lo intenta desvelar. Como siempre ¡no puedes perdértela!

[Sep. 2006] Prueba de la Canon Ixus 800 IS.
En febrero de 2004 hice la última prueba de una cámara compacta, la Canon A70. Dos años y medio después vuelvo a revisar el estado del arte de estos maravillosos cacharros, esta vez con la prueba de una ultracompacta de tronío: la Canon Ixus 800 IS. ¡No puedes perdértela!

[Abr. 2006] Un repaso al mercado tras la feria PMA.
Tarde, como viene siendo habitual, he acabado el artículo sobre la reciente feria PMA, que tuvo lugar en Florida a principios de febrero. Aprovecho para repasar la situación del mercado de las réflex digitales, la niña bonita de la fotografía digital en el 2006. ¡No te lo pierdas!

[Ene. 2006] El día en que murió la fotografía.
Por causas diferentes, Nikon y KM (Konica-Minolta) han dado la campanada. Lo que han anunciado ambas empresas cambiará para siempre el mundo de la fotografía. Lee el artículo de Imagenlibre al respecto.


El día en que murió la fotografía.

But something touched me deep inside
The day the music died

(Algo me conmovió profundamente
El día en que murió la música)

Cantaba Don McLean en la famosa canción "American Pie" aludiendo a la muerte de Buddy Holly, Richie Valens y The Big Bopper el 3 de Febrero de 1959 en un accidente aéreo. Tan importantes eran los fallecidos en el mundo de la música popular americana que aquel suceso se conoció como "El día en que murió la música".

Algo parecido ha ocurrido con los anuncios de Nikon y KM. El más relevante, aunque haya pasado relativamente desapercibido, corresponde a Nikon. Se acabaron las cámaras de carrete para esta empresa, que atesora una parte importante de la herencia fotográfica moderna. Sólo la F6 (ese gran error) se escapa de la hoguera, y por poco tiempo; más que nada por salvar la cara ante sus clientes y la prensa especializada. Bueno, la FM10 también se mantiene pero, al estar fabricada por Cosina, carece de importancia. Si queda algún amante de la fotografía que piensa en la supervivencia de la película fotográfica, se lo pueden decir más alto, pero no más claro: la sentencia de muerte está escrita en la pared y con letras muy grandes.

El anuncio de KM también conmoverá profundamente a la mayoría de aficionados a la fotografía que tengan más de quince o veinte años de afición. Minolta ha sufrido un destino cruel, desde su monumental tropezón con el APS, formato por el que apostó la compañía y -como ahora se demuestra- la perdió. Sin encontrar lugar para sus réflex y objetivos entre los profesionales, con escaso éxito en las digitales compactas y llegando tarde, muy tarde, al mundo de las réflex digitales mendigando a Sony sensores APS (¡de nuevo esas fatídicas siglas se cruzan en su destino!), acaba en manos de Konica. Otra perla, adicta a la fabricación de película y papel fotosensible, además de a los minilabs.

La fusión arrasa con Minolta. Las cosas se ponen cada vez más feas y el amo de KM no se lo piensa dos veces: ¡a soltar lastre! Aunque en lo echado por la borda se pierda todo un capítulo de la historia de la fotografía moderna. Para empezar, todo lo relacionado con al fotografía química se cierra. Las cámaras digitales compactas siguen el mismo destino cruel, incluida la famosa serie 7/A de Minolta. Sólo queda algo vendible: las réflex digitales y los objetivos de Minolta. ¿Y quién es el comprador? Sony, empresa poco relacionada con la fotografía clásica pero con gran poderío y tradición en la electrónica de consumo.

La venta es rápida y total. Tras un acuerdo fantasma, publicado a mediados de julio pasado, en el que ambas compañías anunciaban el desarrollo conjunto de cuerpos réflex digitales, se pasa a la venta de "activos concretos" a Sony, junto con toda la responsabilidad del servicio técnico de las cámaras existentes. Liquidación total hasta cese de existencias, es la mejor definición. KM se lava las manos, para concentrarse en la venta de productos al mundo empresarial y en el mercado de componentes optoelectrónicos. Sony tiene total libertad para seguir manteniendo el sistema fotográfico compuesto por la montura A, los objetivos, las cámaras y los accesorios correspondientes. Puede potenciarlo, modificarlo, enterrarlo. Lo que quiera. Es suyo. ¡Bye bye Minolta! Adiós a una tradición fotográfica que se remonta a 1929.

Es duro que te lo digan así, directo, a la cara y sin tapujos: que la fotografía como afición y como estética ya no tiene cabida en el mundo empresarial. Que no existe la menor lealtad a los clientes, sólo a la cifra trimestral de resultados. Que los productos fotográficos sólo se diseñan para venderse rápido y bien, sin continuidad ni conexión con la tradición. Que el espíritu de una marca sólo está en la mente de los fieles a la misma. Que una cámara o un objetivo es, ni más ni menos, igual para su fabricante que una lavadora o un televisor.

Recordemos, pues, que el 19 de enero de 2006 fue el día en que murió la fotografía.