[Agosto, 2009] Rozando la perfección.
Pocas veces he experimentado una sensación parecida en diez años probando material fotográfico. Acabo de tener en las manos el equipo que, para mí, es lo mejorcito que hay para hacer foto callejera, mi especialidad preferida. Lee la prueba de la Nikon D700 con el objetivo Nikkor 24-70 F2,8.

[Julio, 2009] Fotografía de bajo coste (II)
Sigo con la serie de artículos sobre fotografía en tiempos de crisis. En esta ocasión vamos a comprobar si las cámaras compactas, en especial las ultrazoom, tienen calidad y versatilidad suficientes para hacer fotos dignas sin tener que empeñar algún preciado recuerdo familiar. ¿Quieres conocer cómo se porta la Canon SX10 IS? Acompáñame, por favor.

[Febrero, 2009] Fotografía de bajo coste (I)
La fotografía, esa maravillosa afición, siempre se ha considerado un vicio caro. El reto de esta serie de dos artículos es el estudio de alternativas que permitan disfrutar nuestra pasión gastando lo menos posible. Empezamos por la alternativa réflex: lee mi prueba de la Nikon D40 y su pareja de objetivos "baratos"

[Enero, 2009] Las tribulaciones de un cambio de monitor (II)
¿Qué problemas inesperados surgen cuando se debe jubilar el viejo y fiable monitor de tubo y comprar una pantalla LCD? Sigue la historia, ahora en su segunda entrega.


Las tribulaciones de un cambio de monitor (II).
Al final tuve que echarme a la piscina, harto de esperar casi una hora tras encender mi viejo Dell/Trinitron de 19" para ponerme a retocar fotografías en condiciones aceptables (el tubo tardaba este tiempo para sacar el negro como negro, y no como gris oscuro). El caso es que tenía claro un cambio de formato, de cuatro tercios a panorámico (cinco octavos) y el tamaño, entre 20" y 24". Un factor importante en la decisión, aunque no tenga nada que ver con la adecuación del monitor para el tratamiento fotográfico, era el tamaño del píxel: a diferencia de los CRTs que se adaptan sin problemas a resoluciones menores de su máximo teórico, los LCDs tienen los píxeles construidos en su superficie de modo inalterable, por lo que ofrecen una nitidez soberbia a su resolución nativa pero, por contra, se deteriora en cuanto se recurre a resoluciones menores. Esta característica aconseja utilizarlos a su resolución nativa. El problema en mi caso es que encuentro los tipos de letra y los iconos demasiado pequeños ya que los monitores actuales tienen píxeles de tamaño similar (entre 0,22 mm. y 0,28 mm.). Al final me decidí por el tamaño de 22" puesto que los modelos de 20" y de 22" comparten la misma resolución (1680x1050), lo que implica un píxel ligeramente mayor.

Como ya quedó claro en la primera parte de este artículo, lo más importante es desechar monitores con paneles TN. Los fabricantes son casi siempre reacios a indicar el tipo de panel que incorporan sus monitores, especialmente si aquél es TN. Afortunadamente hay un web danés, flatpanels.dk, que ofrece esta información; Basta seguir este enlace, introducir en la caja de texto el fabricante y el modelo de monitor y pinchar en botón Sog para obtener el tipo de panel y el fabricante del mismo.

El siguiente paso consiste en buscar una prueba fiable del monitor. Cierto es que lo ideal es irse a casa de un amiguete que lo tenga y comprobar en vivo y en directo su rendimiento, pero las probabilidades de que esto ocurra son muy reducidas, así que no queda más remedio que recurrir a las pruebas. Pruebas hay muchas, lo importante es que sean serias y fiables; lo mejor que he encontrado (lamentablemente en inglés) está en el web denominada xbitlabs, especializada en la prueba de todo tipo de hardware y que tiene una sección dedicada a monitores; su único problema es que la inmensa mayoría de monitores probados llevan paneles TN, muestra del aplastante dominio del mercado por parte de esta tecnología.

Si tenemos suerte y el modelo que consideramos está probado en xbitlabs, obtendremos información de primera mano sobre los factores críticos que hay que considerar en la elección del monitor: gama de colores con respecto al espacio de color sRGB (el mínimo exigible), temperaturas de color reales para los diferentes ajustes de color disponibles, uniformidad de la iluminación trasera en la superficie del monitor a la hora de mostrar el blanco puro y el negro puro, gamma real de los diferentes ajustes, etc. En la red no he encontrado nada mejor y nada decente en español; si tú lo encuentras, por favor házmelo saber para que actualice el artículo.

El caso es que con todos estos condicionantes y una vez establecido el precio máximo que estaba dispuesto a pagar, me decidí por un modelo de 22" y 1.680 x 1.050 píxeles de resolución fabricado por EIZO, el Flexscan S2231W. Este modelo se sitúa en la gama media del fabricante, lejos de los carísimos Coloredge que son los más adecuados para el proceso de imágenes pero que no me puedo pagar. El S2231W tiene, sobre el papel, dos virtudes: utiliza un panel PVA y dispone de una luz trasera de amplia gama cromática, lo que se traduce en una gama de colores más extensa que las mostradas habitualmente en el resto de monitores. Ya que estamos en el tema, es bueno saber que en la actualidad hay tres tipos de iluminación trasera: la luz fluorescente, la luz fluorescente ampliada y la iluminación por LEDs. El primero no es capaz ni de cubrir la gama cromática del espacio de color sRGB, en especial en los rojos, lo que es responsable de la débil respuesta de los primeros monitores LCD a este color. El segundo ha solucionado este problema proporcionando una gama de colores muy extendida que supera claramente a la exigida en sRGB. Finalmente el tercero presenta una gama de colores amplia y más uniforme que los dos primeros tipos, pero la tecnología aún necesita madurar para que se implante; todo llegará.

¿Y qué tal se porta el Eizo? Pues no está mal, pero tampoco es para echar cohetes. Sus puntos fuertes son la gama cromática (¡qué rojos, excelentes!), la riqueza de controles que lo hace calibrable y sus posibilidades de orientación. Su principal punto débil es la uniformidad de la iluminación trasera para el color blanco: los bordes son algo más oscuros que el centro, de manera claramente perceptible. Aunque no molesta durante el retoque fotográfico, se aprecia claramente con tintas planas claras.

Al final este monitor (como casi todos los LCDs) necesita un buen calibrado para sacarle todo el partido; así que salgo de un berenjenal y me meto en otro: la elección de un sistema de calibración y su puesta en marcha. Pero de esto hablaré en el próximo capítulo de mis tribulaciones con el monitor. ¡Cuánto echo de menos a mi antiguo tubo de vacío!