La importancia de la feria PMA.
PMA 2003 es la feria anual más importante de la fotografía en Estados Unidos. Este año se ha celebrado a principios de marzo en Las Vegas y ha contado, como es habitual, con un gran número de asistentes que han anunciado, en los días previos al evento, todas sus novedades en materia de fotografía. En este artículo comentaré las novedades más relevantes para el aficionado a la fotografía digital.
De las muchas novedades presentadas en la feria, destacaré tres. La primera se centra en auge imparable de las cámaras réflex digitales y los objetivos diseñados especialmente para ellas. La segunda, la proliferación de cámaras compactas y ultracompactas con más y más pixels. La tercera, y más significativa, es la lenta e inexorable desaparición de las cámaras con objetivo fijo de gama alta.
En estos tiempos de penuria económica en que vivimos, la fotografía digital sigue mostrando un nivel de actividad envidiable, posibilitado por el abandono masivo de la fotografía tradicional y el reemplazo de las cámaras clásicas por digitales. Las ventas de todo lo digital (desde las cámaras hasta la memoria, las baterías o las impresoras) crecen de modo imparable, pero todo tiene un límite, y los fabricantes se están posicionando para el momento en que el negocio no sea tan boyante. Hasta ahora, la estrategia consistía en salir del negocio tradicional y posicionarse en el digital construyendo, casi a cualquier precio, una oferta atractiva. Pero a partir de ahora hay que rentabilizar los productos digitales, hacer que se vendan por mucho tiempo y acertar con los gustos del comprador potencial. El mercado tiene por delante un panorama turbulento, donde los fabricantes que no hayan tenido éxito serán comprados o fusionados, las ofertas de productos se racionalizarán y éstos durarán más tiempo a la venta. En definitiva, la madurez de la fotografía digital se acerca, y la feria PMA de este año así lo pronostica.
El auge de las réflex digitales.
Canon aprieta las tuercas a la competencia, y en especial a Nikon. El lanzamiento de la 10D, sustituta de la D60, ha supuesto un terremoto en su segmento, no sólo por sus excelentes características, que mejoran a su antecesora, sino por la reducción de precio (un 25% menos). La estrategia de Canon es ahora evidente: dotar a su oferta de toda una gama de réflex digitales, desde los modelos profesionales (1D y 1Ds) hasta el segmento del aficionado "serio". En esta estrategia, la 10D, que se vende en Estados Unidos por 1.500 $ y en Europa par 2.000 €, atraerá a un creciente número de aficionados que ya disponen de varios objetivos de la casa y que se están pensando dar el salto a la fotografía digital.
Desde el punto de vista técnico la 10D utiliza el mismo sensor que la D60, lo que supone 6,1 Mpixels en una superficie de 23 x 15 mm. (tamaño de negativo APS), lo que implica un factor de ampliación de 1,6. Aparte del precio, la gran mejora es el sistema de enfoque automático, heredado de la EOS 30/33, y que soluciona la crítica más frecuente entre los poseedores de la D60: los fallos en el enfoque.
Para aliviar el problema que supone el factor de ampliación, Canon ha seguido los pasos de Nikon y ha lanzado un nuevo objetivo zoom gran angular, el EF 17-40 F4 L, que, una vez instalado en la 10D, ofrece una amplitud de campo equivalente a un 27-64 mm. en una cámara de 35 mm. El objetivo posee una apertura máxima F4 a lo largo de todas las distancias focales, lo que no está nada mal, pero el precio es bastante elevado (800 $ en Estados Unidos). Tal y como están las cosas, si necesitas grandes angulares, el precio de un equipo réflex digital sigue estando por las nubes, a pesar del precio de la nueva 10D.
Da igual, la industria fotográfica ha apostado por prolongar la vida del sistema réflex tradicional, (con el dichoso espejito, las vibraciones y el ruido asociado incluidos sin coste adicional), y para probarlo, para no ser menos, Pentax ha lanzado dos cuerpos réflex, uno convencional (*ist) y otro digital (*ist D). Aparte de ese nombre tan extraño, la idea es simple: hacer el cuerpo réflex lo más ligero y pequeño posible, diseñado desde el principio para el mundo digital.
La gente de Pentax ha reaccionado como si fuera a salir el último tren de la era digital de gama alta y no estuviesen dispuestos a perderlo. El cuerpo es extremadamente ligero (medio kilo), lleno de posibilidades, entre las que destaca su sensor de 6,1 Mpixels, un nuevo visor, el autofoco de 11 posiciones, la compatibilidad con los objetivos de la casa, y un diseño cuidadosamente adaptado a la era digital.
Para empezar, utiliza un sensor de 6,1 Mpixels y tamaño 23,5 X 15,7 mm. (factor de ampliación 1,6 con los objetivos actuales). Suficiente para la inmensa mayoría de los fotógrafos, siempre que se disponga de grandes angulares que compensen la disminución de la amplitud de campo inherente al menor tamaño del sensor respecto al negativo de 35 mm. Para mí, la mejora más importante es el nuevo diseño del visor óptico que, gracias a un factor de ampliación mayor (0,95X), ofrece una visión mejorada del área de la imagen cubierta por el sensor. Parece una tontería, pero otros fabricantes han seguido utilizando el visor diseñado para el negativo de 35 mm. con el área de visión reducida para ajustarla al sensor, lo que ha supuesto un paso atrás en la facilidad de uso si se compara con las cámaras réflex, que siempre se han destacado por su excelente visor.
En cuanto al enfoque automático incorpora un sistema de 11 zonas, lo que la sitúa dentro de la gama alta entre sus competidoras (la Fuji S2 y la D100 de Nikon con 5 zonas, y la 10D de Canon, con 7). La pantalla de 4,5 cm. de diagonal sirve para revisar las fotos ampliándolas hasta 12 veces, lo que permite comprobar cómodamente la precisión del enfoque.
Sobre el papel parece una gran cámara, fruto de un trabajo serio, paciente y bien estudiado por Pentax. Habrá que ver las imágenes para comprobar si la realidad responde a las especificaciones teóricas. ¿Su precio? Circula un rumor que lo establece en 1.600 $ en Estados Unidos. Si es cierto, competiría directamente con la nueva 10D. Ya veremos.
¿Y la innovación? ¿Es que sólo vamos a ver adaptaciones de diseños enraizados en el mundo de la película fotográfica tradicional? ¡Ay, lector! Si eres de los que piensas que la fotografía digital merece partir desde cero para obtener los mejores resultados, tus esperanzas residen en el estándar cuatro tercios, del que ya hablé en mi artículo sobre Photokina 2002, donde puedes consultar sus características más importantes.
Olympus se ha puesto las pilas, primero con su página dedicada a la gama cuatro tercios que está a punto de lanzar y, segundo, con las maquetas de una cámara, cuatro objetivos y un flash que forman el núcleo de la mayor apuesta por la fotografía digital de gama alta que haya anunciado nadie hasta ahora.
La cámara se parece mucho, pero que mucho, a la E20P. Dado que no hay información sobre sus características (aparte de cumplir con el estándar cuatro tercios), sólo podemos especular sobre lo que llevará dentro. Veremos si Olympus ha decidido mantener el prisma en lugar del espejo basculante para enviar la luz que entra por el objetivo al visor óptico. Habrá que esperar un poco más.
Olympus ha sido más precisa a la hora de informar sobre los nuevos objetivos. Hay dos zooms que cubren el rango 14-54 mm. y el 50-200 mm., y dado que el sensor tiene un factor de ampliación 2X, equivalen a un 28-108 y a un 100-400, respectivamente. La ventaja de estos zooms respecto a los equivalentes para la película de 35 mm. es que son muy luminosos (2,8-3,5), ocupan la mitad de tamaño y pesan bastante menos, lo que sin duda agradará a los amantes de los teleobjetivos. Y menuda pieza es el tele F2,8 y 300 mm., equivalente a un 600, lo que permitirá hacer unas fotos espléndidas de la Naturaleza y sus habitantes salvajes sin tener que cargar con media tonelada de equipo. Finalmente Olympus ofrece un F2 50 mm. (equivalente a un 100), adecuado para retratos y para macrofotografía.
Completa la gama un flash externo diseñado especialmente para cubrir adecuadamente el encuadre de este formato que, como la mayoría de las cámaras digitales, tiene una relación anchura/altura de 1,33, en vez de la típica 1,5 del negativo de 35 mm. ¿Cuándo tendremos más noticias? Habrá que esperar al 24 de junio, fecha oficial del lanzamiento.
Más y más pixels en el mismo espacio.
El gran negocio de la fotografía digital consiste en convencer a los poseedores de cámaras compactas que ha llegado el momento de pasarse a lo digital. Y para ello, además de bajar los precios, los fabricantes han descubierto que lo que vende es el número de pixels, no la calidad de lo que registren individualmente. Sony, el mayor fabricante de sensores, ha leído correctamente el mercado, lanzando una nueva generación de sensores del mismo tamaño que los anteriores pero con más pixels. Así, el sensor 1/2,7", antes con 2 Mpixels, se ofrece ahora con 3,1 Mpixels, y el 1/1,8" ya está disponible en las versiones de 3,2 Mp., 4 Mp. y 5 Mp. Los fabricantes de cámaras están contentísimos puesto que las nuevas cámaras, con más pixels, aprovechan el objetivo de las antiguas, salen más baratas de diseñar y se venden al mismo precio que las antiguas, mientras que las de menos resolución bajan de precio y contribuyen a aumentar las ventas. Tal es la tendencia que Sony, al renovar prácticamente toda su gama (nueve modelos nuevos), ha optado por incluir sólo dos resoluciones: 3,2 Mp. y 5 Mp.
El resto se ha dedicado a lo mismo: más pixels en el mismo tamaño y a reducir el tamaño total de las cámaras. De todas las novedades, me quedo con la cámara más sorprendente que he visto en mucho tiempo, la Exilim EX-Z3, que con un tamaño de una tarjeta de crédito (87 x 67 mm.) y un espesor de poco más de dos centímetros incluye un objetivo zoom 35-105 (3X) y una generosa pantalla de 5 cm. de diagonal. Una verdadera proeza de miniaturización, gracias a que utiliza un nuevo objetivo, diseñado por Pentax, que se pliega en un espacio mínimo.
La Exilim Z3 es la muestra de un nuevo tipo de cámara, donde la portabilidad, la comodidad y el diseño son tan importantes como la calidad de las imágenes que produce. Una tendencia que proviene de la telefonía móvil y que ha encontrado en las cámaras digitales un terreno fértil.
La lenta desaparición de una joya.
La evolución meteórica de la tecnología se cobra innumerables víctimas, productos excelentes que, a los pocos años de su éxito, son barridos del mapa por la siguiente generación. La fotografía digital no se libra de este fenómeno, y ahora mata con alegría el tipo de producto que le ha dado alas: la cámara de gama alta con objetivo fijo, destinada al aficionado experto.
Veamos un ejemplo. Hasta hace poco, esta categoría estaba formada por cámaras de Sony, Olympus, Minolta y Nikon, todas dotadas con el sensor de 5 Mpixels y 2/3" de tamaño. Desde la Coolpix 5000, con su objetivo 28-85 mm. (distancia focal equivalente) hasta la famosa Olympus E20, réflex de objetivo fijo, han transcurrido poco más de dos años desde su aparición hasta su muerte. ¿Muerte? ¿No siguen a la venta 6 modelos de esta gama? Cierto, aún se pueden comprar la Olympus E20P, las Nikon 5000 y 5700, la Sony DSC F717 y dos Minoltas: la Dimage 7i y la 7Hi.
Sin embargo, Canon asestó el primer golpe a esta categoría de cámaras con la G3. Todos esperábamos que utilizaría el sensor de 2/3", sin duda el mejor fabricado hasta la fecha para equipar las cámaras de menos de 1.500 €. Nada de eso, Canon decidió mantener el mismo sensor que equipaba a la G2, aunque desarrolló un nuevo objetivo. Casi simultáneamente, la inacción de Olympus con la gama E10/E20 y el anuncio de la norma cuatro tercios, dejaba claro que la sucesora de la E20 será una réflex de objetivos intercambiables, y para rematar la faena, lanzaba la C5050, que equipa el nuevo objetivo de 5 Mpixels y 1/1,8" de tamaño, cuya calidad fotográfica dista bastante del 2/3", especialmente en cuanto a los niveles de ruido. Sony también ha seguido el mismo camino: en esta edición de la feria PMA ha renovado casi por completo su gama de cámaras. La más sofisticada, denominada DSC-V1, dispone de un objetivo nuevo de cuatro aumentos (34-136 mm.) con la marca Carl Zeiss sobre él, tiene 5 Mpixels (¡cómo no!) y utiliza el sensor de tamaño 1/1,8". La cámara, aunque llena de posibilidades, es muy pequeña, de hecho pertenece a la gama de las compactas, y difícilmente satisfará las necesidades básicas de peso y facilidad de agarre que cualquier aficionado serio espera de una cámara de calidad. ¡Cuán lejos queda de la F717!
Así que, estimado lector, si eres de esa clase de aficionados que valora la facilidad de uso, las prestaciones avanzadas, el peso y el tamaño adecuados, la gama de accesorios y el resto de factores que posibilitan la toma de buenas fotos, lamentarás la desaparición gradual de esta gama de cámaras digitales que ha convencido a tantos aficionados (incluido yo) de la mayoría de edad de la fotografía digital.
Entonces, ¿cuál es la alternativa? Los fabricantes, liderados por Canon, tienen la respuesta: una nueva generación de cámaras réflex digitales con objetivos intercambiables. Para fin de año las veremos en España a 2.000 € (sin objetivo). Pero no saltes de alegría, por mucho que bajen de precio, las réflex digitales de objetivos intercambiables tienen un problema muy serio, que ningún fabricante ha logrado solucionar: el sensor acaba llenándose de polvo que se adhiere a su superficie y que debe limpiarse con un cuidado extremo y con el equipo adecuado. Un paso atrás significativo.