PMA. 2004.
La feria PMA 2004, que al igual que la anterior, se celebra en Las Vegas, nos depara este año un aluvión de novedades. Normal, vivimos una revolución absoluta de la fotografía de consumo, totalmente volcada en la transición al mundo digital. Una vez medianamente estabilizado el segmento de las compactas, la competencia arrecia en la gama alta: los sistemas réflex digitales.

A fin de que puedas seguir las noticias a medida que se produzcan, voy a incorporarlas por orden de aparición. Por tanto pásate con frecuencia por esta sección, ya que la actualizaré varias veces hasta que finalice la feria (el 12 de febrero). Espero que disfrutes con tanta novedad.

Nikon da la respuesta que esperaban sus aficionados leales.
Si el año pasado por estas fechas, Canon rompió el segmento de las réflex digitales para el aficionado avezado con la 10D a la que siguió la 300D a menos de 1.000 €, este año Nikon ha devuelto la jugada con la D70. Desde el punto de vista de las prestaciones, es una D100 mejorada. Sigue con el sensor de tamaño reducido (23 mm. x 15 mm.), 6 millones de píxeles y sensibilidad comprendida entre 200 y 1.600 ISO, pero gracias a una nueva versión del mismo dispara con un tiempo de exposición mínimo de 1/8000 seg. y sincroniza el flash a 1/500 seg. De paso, los chicos de Nikon han introducido el sistema de medición de la exposición propio de los cuerpos profesionales, lo que de paso mejora el balance de blancos.

La electrónica ha mejorado, lo que permite ráfagas de 3 imágenes por segundo, e incorpora una memoria intermedia que almacena al menos 9 imágenes en formato jpeg y 5 en RAW. Y digo al menos, porque la interfaz con la tarjeta CF aprovecha la velocidad de escritura de las tarjetas más rápidas del mercado, de tal forma que en algún caso las imágenes se copian a la tarjeta CF más rápidamente que la cámara es capaz de generarlas. ¡Bien por Nikon!

La electrónica del flash también ha recibido una actualización. Dispone del método de medición i-TTL, inaugurado en la D2H y que se incorpora en todos los nuevos flashes de la casa. Hablando de electrónica, se mantienen los dos espacios de color más populares (sRGB y Adobe RGB) y una interfaz de usuario que permite una infinidad de ajustes (incluidas 25 funciones personalizadas). Aquí Nikon ha sido muy astuta, no cayendo en el error de capar las funciones de la cámara para que no compita con la D100. Salvo por algunos detalles como el esqueleto metálico o la empuñadura vertical, la D100 no aporta absolutamente nada en comparación con la D70, y de hecho podemos dar por extinta a aquella. ¿El precio? Lo mejor de todo: 1.100 € el cuerpo y 1.500 € con el objetivo 18-70 mm.

El gran compañero de la D70 es el objetivo que, sin lugar a dudas, será el favorito entre sus compradores: el nuevo 18-70 mm. F3,5-4,5 AF-S DX IF-ED. Pertenece a la gama DX, diseñado para los cuerpos digitales y cuyo reducido círculo de imagen impide que se utilice en las cámaras convencionales. Es el primer DX destinado -por su precio y prestaciones- al mercado de los aficionados. Cubre el rango de ángulos de visión más demandado: 76º - 22,5º (equivale a un 27-105 mm. en cámaras de película de 35 mm.) Aunque su luminosidad máxima es moderada, sacará partido de las sensibilidades elevadas de la D70. A diferencia del objetivo 18-55 mm. que se incluye en el kit de la Canon 300D, el objetivo de Nikon sirve para todas las réflex digitales de la casa, lo que llenará de gozo a los poseedores de una D100, hartos de ver que Nikon sólo sacaba objetivos DX a precios astronómicos para el mercado profesional.

El anuncio se complementa con un nuevo flash, preparado para el sistema de medición i-TTL, el SB-600. Se trata de una unidad con una potencia moderada (nº guía 27 a 35 mm. y 100 ISO), que incorpora todas las funciones posibles en el mundo Nikon. A destacar la novedad del bloqueo de exposición del flash, prestación disponible en Canon hace bastante tiempo, y el flash de modelado. Si sale al precio adecuado, también lo veremos encima de la D70.

Bueno, Nikon ha cubierto un hueco importantísimo en su gama, tras los éxitos de Canon con la 10D y la 300D. Por fin los aficionados tienen una oferta competitiva en la marca del logo amarillo. Por contra, Canon necesita imperiosamente ajustar los precios de la 300D y de la 10D, claramente a la baja. El nuevo objetivo demuestra que Nikon también quiere que los aficionados tengan acceso a las nuevas ópticas DX, y deja claro el hueco en la línea de objetivos de Canon: un 18-70 mm. de calidad media que complemente su oferta de teles (excelente) para las réflex digitales de sensor pequeño y que se pueda utilizar en su extenso parque de 10Ds, D60s y D30s, que dicho sea de paso no se merecen la chapuza de la montura EF-S.

No contentos con las novedades en su gama réflex, Nikon ha actualizado su modelo estrella en el segmento de las compactas digitales: la 5700. Su sucesora se denomina Coolpix 8700 en un ataque de originalidad. Incorpora dos novedades importantes: el sensor de 8 millones de píxeles y 2/3" de tamaño, ya utilizado por Sony en la F828 y que tanta polémica ha desatado, y un nuevo objetivo zoom de 8 aumentos (8,9 - 71,2 mm. F2,8-4,2), lo que equivale a un 35-280 mm. en una cámara de película de 35 mm. Es de agradecer la inversión de la tendencia a la miniaturización en las pantallas LCD, al incorporar una de 1,8" y 135.000 píxeles en vez de la minúscula de 1,5" del modelo anterior.

En lo demás, se mantiene el diseño del modelo anterior, lo que demuestra una preocupante tendencia: aumento de la resolución a costa de la reducción del tamaño de cada elemento fotosensible, obviando un rediseño radical de la cámara. Si a este factor añadimos un objetivo con más aumentos, se levanta una duda más que razonable sobre la calidad de las imágenes finales. Como siempre, habrá que esperar a las pruebas para emitir un juicio correcto.

Canon o la fuerza bruta.
¡Atención! Ante ustedes, señoras y señores, ¡la 1D MKII! Hace poquito Nikon sacó al mercado la competencia directa de la 1D, la reina hasta entonces de la fotografía deportiva. Nikon igualó la apuesta de Canon con 4 Mpíxeles y 8 imágenes por segundo, más toda una serie de mejoras, producto lógico de la evolución tecnológica en el proceso digital de la imagen. Poco le ha durado la alegría. La 1D MKII ha doblado la apuesta: 8,2 Mpíxeles a 8,5 imágenes por segundo, con una memoria intermedia de 40 imágenes en jpeg o 20 en RAW. ¿Alguien da más?

Sin embargo y por muy llamativo que resulte un sensor que ha doblado su resolución, la verdadera novedad, la que más impacto tendrá a largo plazo, es el tipo de sensor. Canon ha abandonado el sensor CCD de fabricación ajena que equipa a la 1D y ha introducido un sensor propio, basado ¡cómo no! en la tecnología CMOS que nadie, aparte de Canon, es capaz de dominar. El rango de sensibilidades va de 100 a 1.600 ISO, con extensiones a 50 y a 3.200 ISO.

Otro aspecto importante, que no conviene pasar por alto, es el tamaño del sensor. Canon mantiene tres tamaños, en estrecha relación con el precio de sus cámaras. 23 x 15 mm. en las destinadas al aficionado (la 300D y la 10D), 29 x 19 mm. en las destinadas al profesional de la foto de acción (1D/!D MKII) y el formato completo (full frame o 36 x 24 mm.) en la 1Ds, destinada a profesionales que necesiten la máxima resolución sin recurrir a los respaldos digitales de las cámaras de formato medio. La 1D MKII, al perpetuar el tamaño intermedio inaugurado con la 1D, demuestra que Canon "pasa" de estandarizar sus objetivos alrededor de un tamaño de sensor único, justo lo contrario que ha hecho Nikon con los objetivos DX y el tamaño del sensor 24 x 16 mm. Por tanto, salvo el experimento del 18-55 con montura EF-S que sólo se puede utilizar en la 300D, todos los objetivos de Canon tendrán que pagar la penalización de un círculo de imagen de formato completo, cuando la mayor parte de las cámaras EOS que vende tienen un sensor mucho más pequeño. Bueno, Nikon y los compatibles (Sigma, Tamron) tienen una oportunidad; veamos si son capaces de materializarla fabricando objetivos de calidad a un buen precio gracias a un círculo de imagen reducido.

¿Qué más puedo decir de la nueva 1D? Que es como un coche que metes en el taller y lo sacas con un motor con el doble de potencia, la transmisión nueva, las suspensiones reforzadas... y la misma carrocería. Vamos, como un M de BMW, discretito, ¡pero qué temperamento!

Debajo del capó aparece un nuevo procesador de señal, llamado -previsiblemente- DIGIC II. El disparador y el espejo se han rediseñado para que soporten 200.000 ciclos, lógico por otra parte, ya que a 8 imágenes por segundo, los disparos se van a multiplicar en comparación con la EOS 1v, de donde proviene el diseño de la parte mecánica y óptica. El algoritmo del control de la exposición del flash se ha mejorado, incorporando la distancia de enfoque al cálculo final de la potencia de disparo. Y, de paso, le han puesto el original nombre de E-TTL II

¿Es todo tan maravilloso? No. La sustitución de un sensor CCD por un CMOS ha supuesto una penalización importante: se ha perdido la capacidad del control del tiempo de exposición por medios electrónicos; ahora (ironías de la vida) se comporta como una cámara de película, dependiendo completamente de un disparador mecánico. El tiempo mínimo de exposición pasa de 1/16.000 seg. a 1/8.000 seg. y, lo que es peor, el sincronismo del flash ha pasado de 1/500 seg. a 1/250 seg.

¿Y el precio? Con la D2H a 3.500 €, Canon ha decidido situarlo en 4.500 $, lo que da margen para que lo veamos por debajo de 4.000 € en Europa. Una barbaridad, pero ¡qué placer para los que se lo puedan pagar!

Y ahora vamos con los dos nuevos objetivos EF anunciados conjuntamente con la !D MKII. El 28-300mm. F3,5-5,6 L USM IS. Un pequeño monstruo, que mide casi 20 cm. de longitud y pesa 1,7 kg. No es exactamente el objetivo para llevarse de viaje en vacaciones, so pena que haya que cargar peso por recomendación médica. En fin, no acabo de ver la utilidad de semejante rango de distancias focales en un objetivo que pesa más y abulta como un 35-350 L

Más interesante es el tele EF 70-300 mm. F4,5-5,6 DO IS USM. Las siglas DO significan óptica difractiva. La lente frontal, diseñada y construida con esta tecnología, permite reducir sensiblemente el tamaño y el peso del objetivo, consiguiendo al mismo tiempo una calidad óptica parecida a la de un tele de la serie L. Pesa 720 gr. y mide 10 cm. en su distancia focal más baja. Desgraciadamente Canon no le ha puesto un precio acorde a su tamaño y peso. En Europa costará 1.300 € aproximadamente.

Para ver si las palabras de Canon hacen honor a la realidad, esperaremos a las pruebas que no tardarán en publicarse. Está claro que todo lo que ayude a reducir el tamaño y el peso de los teles de calidad será bienvenido por el aficionado con posibles y por el profesional, el mercado al que se destina este objetivo.

En compactas, Canon entra de lleno en la gama alta con la Powershot Pro 1. Repite el concepto que tanto éxito ha tenido en sus competidoras: la cámara ultrazoom, con visor electrónico y apariencia de cámara réflex.

En esta caso han optado por utilizar el nuevo sensor 2/3" y 8 millones de píxeles, que tanto ha dado que hablar -para bien y para mal- en la Sony F828. La apuesta fuerte de Canon es el objetivo. En una arriesgada maniobra de marketing, ha diseñado un zoom de siete aumentos, 7,2-50,8 mm. F2,4-3,5, lo que equivale a un ángulo de visión comprendido entre 12º y 75º (28-200 mm. en fotografía de película de 35 mm.) y le ha puesto de apellido la letra L. A nadie le escapa que Canon se ha ganado el prestigio en fotografía con sus cámaras réflex EOS y el sistema de objetivos intercambiables EF. La serie L recoge las mejores ópticas que han salido de sus manos, y no sin razón gozan de gran prestigio entre los aficionados y profesionales. La idea es aprovechar la fama de la serie L para que tire de las ventas de la Pro 1. Es la misma táctica que utiliza Sony cuando pone la marca Carl Zeiss en los objetivos de sus cámaras fotográficas.

Sin cuestionar la calidad de este objetivo, lo que se verá cuando aparezcan las primeras pruebas de la cámara, hay cosas que llaman la atención. Por ejemplo, el objetivo cuenta con un motor denominado ultrasónico o USM. Este tipo de motores se utiliza en los objetivos intercambiables EF para conseguir un enfoque rápido y preciso. En este caso el motor está destinado al accionamiento del zoom, que en vez de ser manual, como en sus hermanos mayores, se acciona eléctricamente. Esta situación puede prestarse a confusión, ya que el aficionado que posea objetivos EF puede asumir una precisión y velocidad en el enfoque similar a la existente en las cámaras réflex de la casa.

El resto de prestaciones es muy interesante, incluyendo un cuerpo metálico que esconde una electrónica cada vez más potente: pantalla orientable de 2" de diagonal y 235.000 píxeles (¡por fin vuelven las pantallas grandes!), abandono del visor óptico, sustituido por uno electrónico de 235.000 píxeles (bien por Canon), memoria CF y zapata de flash que acepta los flashes EX de la casa. En una muestra de preocupación lógica por mejorar el enfoque automático (uno de los puntos débiles de las compactas digitales), Canon ha introducido un sistema mixto, dotado del sistema clásico de detección de contraste que actúa sobre la señal producida por el sensor, junto con un elemento activo externo cuyo modo de funcionamiento no detallan. De momento este sistema ha supuesto que sólo se pueda activar una zona de enfoque, bien central, bien desplazable por una amplia zona del encuadre. Veremos que tal se comporta en la práctica.

En definitiva, un miembro más de la gama de hiperzooms con 8 millones de píxeles, la nueva definición de la gama alta entre las compactas. El precio y la calidad de sus imágenes determinarán si el esfuerzo ha valido la pena.

Panasonic saca provecho a su alianza con Leica.
Presentando su versión de la cámara desarrollada conjuntamente con Leica, la Panasonic DMC-LC1, denominada en Leica Digilux 2. Dicen que a la segunda va la vencida (¿o es a la tercera?). Esperemos, por el bien de ambas compañías, que sea verdad. La cámara promete por su visor electrónico, por su sensor de 5 millones de píxeles y 2/3" de tamaño, lo que va en contra de la horrorosa tendencia actual de meter más y más elementos fotosensibles en el mismo espacio, por su objetivo 7.0-22,5 mm. F2-2,4 que cubre el rango de ángulos de visión más utilizados (equivale a un 28-90 mm.) y por su diseño, retro y parecido a las telemétricas M de Leica. Ahora falta que la versión de Panasonic salga a un precio atractivo y que el proceso digital de la imagen esté a la altura de la supuesta calidad de su óptica.

Si quieres conocer más detalles, puedes mirar mi comentario sobre la Digilux 2

¡Por fin! Konica-Minolta (KM) anuncia su réflex digital.
El último entre los grandes fabricantes de cámaras réflex, por fin anuncia que para otoño tendremos la versión digital de una cámara réflex Minolta, o mejor dicho, Konica-Minolta (que, por comodidad, paso a llamar KM a partir de ahora).

La Maxxum 7/Dynax 7 digital está basada en la línea Maxxum/Dynax de Minolta e incorpora el sensor de 6 Mpíxeles, tamaño APS-C de 24x16 mm. y factor corrector de la distancia focal aparente 1,5 (sigue los pasos de Nikon y Pentax). Incorpora, como gran novedad, un sistema de estabilización de la imagen basado en el sensor, lo que garantiza su funcionamiento con todos los objetivos compatibles con su montura. En el mundo de las réflex con objetivos intercambiables, la estabilización de la imagen es una prestación que se incluye en el objetivo. Con el sistema de la Maxxum digital, heredado de la compacta A1 de la marca, se habilita la estabilización de la imagen para todas las ópticas gracias a un anclaje movible del sensor, controlado por unos micromotores que actúan contrarrestando los movimientos de la cámara. Queda por ver la eficacia del sistema, que variará en función del objetivo montado.

Poco más se puede decir de esta cámara, porque aún está en fase de desarrollo y KM no ha querido desvelar más información. Habrá que esperar al otoño. Al menos, los propietarios de objetivos intercambiables con montura A, fieles seguidores de la marca Minolta, saben que en otoño tendrán una opción que les permitirá aprovechar sus objetivos en la era digital.

Otra de las novedades que aporta KM al PMA es la quinta entrega de su exitosa saga, denominada 7 y reconvertida en A. Comenzó hace tres años, con el anuncio de la Dimage 7, y está basada en el mismo objetivo, un zoom de siete aumentos F2,8-3,5 que cubre un ángulo de visión comprendido entre 12º y 75º (equivalente a 28-200 mm. en fotografía de 35 mm.). Sus sucesoras han aparecido con un ritmo frenético: la 7i, la 7Hi, la A1 y, ahora, la A2. Desde la 7Hi su apariencia se ha vestido de negro, y con la A2 entra de lleno en la saga de los 8 millones de píxeles.

Aparte de la estabilización de la imagen en el anclaje del sensor (que apareció en la A1), y el importante aumento en la resolución, a la F828, su principal innovación es el visor electrónico de alta resolución, con 922.000 píxeles y una velocidad de refresco de 30 a 60 imágenes por segundo. Con estas características se empieza a acercar a los visores ópticos de las cámaras réflex y hace posible el enfoque manual, opción poco útil en modelos anteriores debido a la baja resolución de sus visores electrónicos. La competencia debe espabilar, pues sus cámaras equipan visores electrónicos de 235.000 píxeles.

Lo que queda por ver de esta cámara es si KM ha sabido dominar los elementos fotosensibles minúsculos del sensor de 8 Mpíxeles y 2/3" de tamaño. El ruido y los bordes morados en las zonas de alto contraste (aberración cromática), que tanto daño han hecho a la primera cámara que utilizó este sensor, la Sony F828, son los retos que la A2 debe superar.

Fuji apuesta por los sensores SR.
Los rumores sobre su sucesora subían de tono en los últimos meses mientras la S2 Pro, la oferta de Fuji en el segmento de las réflex digitales, envejecía sin pena ni gloria. Se especulaba con una S3 dotada de un sensor de tamaño completo (36 x 24 mm.) y gran resolución. La respuesta de Fuji ha sorprendido y, en cierta medida, decepcionado a sus seguidores. La S3 Pro es una actualización del cuerpo de la S2, con algunos toques de modernidad (conexión USB 2.0, por ejemplo) y mayor ergonomía (agarre vertical con disparador integrado). Pero estas mejoras no enmascaran su base, el cuerpo F80 de Nikon, inadecuado para una cámara que se dirige al mercado profesional. Fuji sigue perdiendo terreno frente a las nuevas Nikon D2H y Canon 1D MKII, cuyos componentes ópticos y mecánicos sí que se merecen el apelativo de profesionales.

¿Y qué ha pasado con el sensor? Pues que Fuji ha apostado por el mismo tamaño APS-C de la S2 y la misma resolución de 6 Mpíxeles pero con elementos fotosensibles del tipo SR. En mi artículo El sensor describo con detalle las características de los sensores SR. Baste decir que los sensores SR tienen más rango dinámico que los tradicionales al dedicar dos elementos fotosensibles de distinta sensibilidad para crear la imagen de cada píxel. Sorprende que Fuji no haya aprovechado esta ventaja para extender la sensibilidad más allá de los 1600 ISO. En fin, a las pruebas hay que remitirse para averiguar si Fuji se pone por delante de la competencia en calidad de imagen. Pronto lo sabremos.

Otra cámara que ha recibido un sensor SR es la S20 Pro, que no es más que la Fuji S7000 con un sensor SR de 3 Mpíxeles (y 6 millones de elementos fotosensibles). Es de agradecer el esfuerzo de Fuji por mejorar la calidad individual de la imagen generada en cada píxel, olvidándose de la loca carrera por la resolución a cualquier precio. Ahora bien, destinarla al mercado profesional da un poco de risa; su lugar es la bolsa del aficionado serio, que valora fundamentalmente la calidad de la imagen cuando elige una cámara. Me parece encomiable que Fuji, a diferencia del resto de fabricantes en este segmento, haya reconocido que la resolución no es un bien absoluto y la haya reducido de 6 a 3 millones de píxeles para garantizar una mejora en la calidad final de las fotos.

Olympus se apunta a la moda del 8.
Sólo quedaba Olympus fuera del segmento del 8. No ha defraudado: con el anuncio de la C-8080, nos entrega una cámara con el sensor de 8 millones de píxeles y 2/3" (¿dónde habré visto antes estas cifras?), un objetivo de cinco aumentos 7,2-36 mm. F2,4-3,5, lo que equivale a 28-140 mm. en fotografía de 35 mm., un visor electrónico con 240.000 píxeles y una pantalla LCD de 1,8" y 134.000 píxeles. Olympus ha cuidado los pequeños detalles: incorpora de serie el parasol, se conecta al ordenador mediante USB 2.0, la pantalla LCD es orientable verticalmente y el tiempo de puesta en marcha oscila entre uno y dos segundos, impresionante si tenemos en cuenta que el objetivo es telescópico y ha de extenderse antes de que pueda utilizarse.

Es una cámara sorprendentemente grande y pesada: mide 124 x 99 x 85 mm. y pesa con la batería la friolera de tres cuartos de kilo. En cuanto a la memoria, Olympus se muestra conservadora; incluye dos ranuras, una CF tipo II y otra xD. Así, todos contentos.

Y después del PMA, ¿qué nos espera?
Esta edición del PMA se puede calificar como la del 8. Todos los grandes quieren tener una presencia destacada en el mercado de la gama alta de las compactas digitales, donde aún se pueden defender precios altos por una tecnología de última generación. Es la única razón que explica el salto al sensor de 8 Mpíxeles, un movimiento arriesgado porque la disminución del tamaño individual del elemento fotosensible ha complicado la vida a los fabricantes, que tienen que resolver el aumento de ruido, la disminución de la sensibilidad (de 100 ISO hemos bajado a 50 o a 64) y el incremento de los halos morados en las zonas de fuerte contraste (aberración cromática). Todos los modelos presentados podrían haber sido equipados con el sensor de 5 Mpíxeles y 2/3". La calidad general de las imágenes hubiese aumentado, sobre todo si Sony, el fabricante del sensor que todas equipan, hubiese mejorado las características de éste, en vez de lanzarse a la piscina del 8. Los ficheros tendrían menos tamaño, se precesarían antes y el aficionado saldría beneficiado.

Pero no hay que lamentarse, las cosas son como son. El aficionado interesado en una de estas cámaras debe analizar con lupa las pruebas que pronto aparecerán en Internet y elegir con mucho cuidado. Porque hay vida fuera del 8: la nueva cámara de Leica-Panasonic (5 Mpíxeles y 2/3"), o la S20 Pro con 3 Mpíxeles y 1/1,7" son ejemplos que se apartan de la corriente dominante y consideran la resolución como un parámetro más en la calidad final de la imagen. Un soplo de aire fresco en una atmósfera demasiado cargada.

¿Y el sector de las réflex digitales? Pues se parece cada vez más al mundo del fútbol, con equipos de primera, de segunda y el resto.

En primera juegan Canon y Nikon, trabajando tres áreas al mismo tiempo: las cámaras, los objetivos y los sensores. Las cámaras van a evolucionar hacia modelos que ya no heredarán la tecnología de sus hermanas de 35 mm., lo que implica nuevos elementos mecánicos y ópticos adecuados al mundo digital (obturadores, espejos, visores, sistemas de medición y de enfoque, etc.) Los objetivos, que se adaptarán a tamaños de sensor tipo APS-C (16 x 24 mm.) o, en cualquier caso, menores que el eterno 24 x 36 mm. Finalmente, los sensores, que presionados por las compactas digitales ganarán en calidad, margen dinámico y adecuación a sensibilidades cada vez más altas.

En segunda juegan los fabricantes que, o bien se habían especializado (Sigma y Tamron en objetivos, Metz en flashes) o que ofrecían el sistema completo, pero siempre a la sombra de los dos grandes. Minolta (ahora KM) y Pentax son un buen ejemplo. Mientras que los primeros pueden competir en igualdad de condiciones con los de primera división, gracias a su especialización, los segundos lo tienen muy, muy difícil. Casos aparte son Olympus, que se ha tirado a la piscina creando un sistema completamente nuevo (Cuatro Tercios) y que tendrá que luchar en todos los frentes a la vez, y Fuji, que sigue atada de pies y manos a Nikon por el suministro de los elementos mecánicos y ópticos. De Kodak mejor no hablo.

Finalmente quedan los fabricantes de cámaras y objetivos que siguen ajenos al mundo digital, o tienen una presencia marginal en el mismo, como Leica. Su destino es encontrar un nicho de mercado donde sean los reyes y nadie les haga sombra. El gran formato o las telemétricas son buenos ejemplos. Su futuro será, cuanto menos, azaroso.