La edición de este año y su significado.
Photokina 2002 es la feria más importante de la fotografía mundial. Se celebra cada dos años en la ciudad alemana de Colonia (Kholn), y congrega a todo el que aspira a ser alguien en el mundo de la fotografía. Esta edición ha coincidido en el tiempo con un cambio fundamental, una sacudida definitiva en la fotografía tradicional: la obsolescencia del negativo de 35 mm., tecnología que ha sido desplazada al pasado por la pujante fotografía digital.

El caso es que se veía venir, pero no ha dejado de sorprendernos a todos. El empuje de los nuevos cuerpos digitales réflex de 6 Mpixels, aunque no exentos de problemas, lo auguraba. Nikon (D100), Canon (D60) y Fuji (S2) habían lanzado durante este año sus ejemplares correspondientes a unos precios elevados, pero su atractivo entre los aficionados ha podido más que los 2700 € que piden por ellas.

Sin embargo, en septiembre hemos asistido al último acto, la llegada de las cámaras que dejarán en el armario del olvido a las réflex de 35 mm. que durante tanto tiempo han presidido el mercado de la fotografía tradicional. Hoy son productos para profesionales; mañana los aficionados disfrutarán de cámaras similares, a precios adecuados. ¡Larga vida a la fotografía digital!

Novedades para los aficionados.
Actualizar, actualizar, parece ser la misión que impera en los departamentos de diseño de las grandes marcas. Agotada la carrera de la resolución de los sensores destinados al mercado de las cámaras compactas de objetivo fijo, el trabajo se centra en corregir errores, mejorar aciertos y refinar los elementos más complejos: la interfaz de usuario, la velocidad en la toma de fotos, el tiempo de puesta en marcha, etc.

Empecemos con una decepción: Sony ha lanzado la F717, somera actualización de la F707, cámara pionera en el mundo de los 5 Mp. y que en algunos aspectos no ha sido superada. Lamentablemente, Sony ha hecho algunos retoques cosméticos, como la inclusión de un zócalo para flash con el contacto central estandarizado, que permitirá a más de uno rescatar algún antiguo compañero de nombre Starblitz o Metz y prolongar su vida como flash externo. ¡Ah! también ha modificado el botón que controla el zoom y ha dado doble vida al anillo situado en la parte frontal del objetivo: ahora se puede utilizar tanto para manejar el enfoque manual como para el zoom. En sus tripas destaca las cinco zonas del enfoque automático, que pueden seleccionarse automáticamente. Desgraciadamente, Sony sigue ignorando los controles de saturación de color y contraste; sigue sin una gestión decente del flash externo (inexplicable, puesto que el flash incorporado controla su descarga mediante la medición a través del objetivo) y se ha olvidado, una vez más, del modo RAW. Además, Sony insiste en un precio elevado, 1.200 €, que no se corresponde con lo que la cámara ofrece. Lo dicho, decepcionante,

Minolta apura su exitosa Dimage 7 con la tercera entrega de la saga en poco menos de dos años: la 7Hi, que -aparentemente- pretende vender más cara que la 7i, dejando las caídas de precio para ésta. No sé si la estrategia le funcionará, ya que la 7i es la cámara con mejor relación precio/prestaciones del segmento de los 5 Mp., lo que significa que Minolta no puede mantener precios tan elevados como sus grandes competidores: Sony, Canon y Nikon. En cualquier caso, La 7Hi ha aumentado notablemente su capacidad de disparo en ráfagas (3 imágenes por segundo), su memoria (caben 10 imágenes en formato JPEG antes de que tenga que escribirlas en la tarjeta de memoria Compact Flash) y el control sobre los espacios de color, ya que incorpora dos: el habitual sRGB y el Adobe RGB, lo que permite una utilización profesional de la cámara, sobre todo en el ámbito de las publicaciones impresas. Se ha mejorado su aspecto externo, ahora en color negro, y se ha recubierto la empuñadura con caucho, lo que le da un aspecto más profesional y permite un agarre adecuado en casos de uso intensivo. ¿Su talón de Aquiles? Como todas las Dimage 7, sigue mostrando un nivel de ruido elevado en la sensibilidad más baja (ISO 100), claramente superior al mostrado por sus competidores directos. En cualquier caso, no olvidemos que su objetivo, un largo zoom 7x (equivalente a un 28-200 mm. en una cámara de negativo de 35 mm.), muestra una calidad excepcional. Su precio actual es de 1.450 €, pero seguro que disminuye rápidamente hasta los 1.200 €

¿Y Canon? ¡Ay! Canon nos ha dejado con un sabor de boca agridulce: la G3, por fin desvelada, sorprende por su escasa ambición. Todos los aficionados esperábamos un gran objetivo acoplado al sensor de 5Mp. y 2/3" de tamaño. Sin embargo, Canon repite resolución, pero con un objetivo zoom 4x (equivalente a 35-140 mm.) muy luminoso (apertura 2.0-3.0) y poco más. Donde Canon ha trabajado es en las tripas digitales, integrando todo el proceso de la imagen en un chip propio, llamado Digic, que mejora la imagen, disminuye el consumo y abarata los costes. De lo último estoy seguro; habrá que ver si lo primero se cumple también. La cámara sale a la venta en octubre, con un precio aproximado de 950 €. Veremos cuanto tiempo aguantará Canon sin bajarlo.

Como ya ocurrió con la G2, cuenta con todo tipo de controles, a los que se une la elección de la zona de enfoque automático en el 60% del encuadre, y goza de multitud de accesorios, entre los que destaca la gama de flashes externos Canon con los que se entiende perfectamente, y dos objetivos conversores (1,75x y 0,7x). Parece harto difícil que repita el clamoroso éxito de la G2, que todavía se defiende con un precio de 900 € y que es -probablemente- la cámara digital más vendida en el segmento de los aficionados a la fotografía creativa, porque la sombra de los 5 Mp. es enorme y los precios siguen bajando. Tiempo al tiempo.

Olympus se ha distraído un poquito de su pugna feroz con Sony en el segmento barato (de 300 € a 600 €) y nos ha regalado la C-5050. Aunque se trata de una cámara que cuenta con 5 Mp., Olympus ha seguido la vía más cómoda, ya que el sensor (sospecho que fabricado por Sony) tiene el mismo tamaño que el de 4 Mp. (0,55"), lo que sin duda ha facilitado el desarrollo de este modelo, que cuenta con el mismo objetivo luminoso de su antecesora, la C-4040 (3x, 35-105 mm. y apertura 1,8-2,6). Tantos pixels en tan poco tamaño no es, de entrada, la mejor receta para reducir el ruido digital del sensor, así que habrá que esperar a las pruebas correspondientes para ver qué tal se porta. Una curiosidad: el anclaje del monitor LCD es el mismo que utilizan las E10 y E20P, las únicas réflex digitales con objetivo fijo del mercado, y que piden a gritos una actualización.

SD9 de Sigma.
2002 es el año en que las grandes marcas han establecido un puente entre el negativo de 35 mm. y la tecnología digital, lanzando al mercado cuerpos réflex digitales que utilizan los objetivos de 35 mm. convencionales. En Photokina le ha tocado el turno a Sigma y su SD9, que tanto tiempo se ha hecho esperar.

¿Qué tiene de especial esta cámara para que haya despertado tanta expectación? Al fin y al cabo, Sigma no es más que una empresa de objetivos, cuya oferta es la alternativa a los objetivos de Minolta, Pentax, Canon y Nikon para sus respectivas cámaras. La respuesta hay que buscarla en su sensor X3 de Foveon, el primero que incorpora tres elementos fotosensibles por píxel para capturar los tres colores básicos sin necesidad de interpolarlos, como ocurre en los sensores que equipan el resto de cámaras digitales. Con 3,5 Mpixels, ofrece una resolución (teórica) equivalente a los sensores clásicos de 7 Mpixels, y una ausencia total del efecto Moire (que se puede apreciar en la imagen adjunta, aumentada dos veces, como un patrón coloreado que no existe en la realidad, pues el objeto fotografiado es de color uniforme). El sensor X3 es lo más parecido al negativo tradicional que se ha logrado en la tecnología digital, y de ahí el interés que la SD9 ha levantado. ¡Ah!, y su precio, que era de 3.000 $ a principios de año, y que ha sido rebajado a 1.800 $ antes de empezar a venderse.

¿Ventajas e inconvenientes?. El nuevo sensor, sin patrón Moire y con una reproducción de color más pura (al menos, teóricamente), y la protección frontal antipolvo que cubre, con un cristal, el conjunto del espejo, el obturador y el sensor, son sus principales ventajas. La montura que sólo acepta objetivos Sigma, el factor multiplicador de la distancia focal aparente (1,7x) y la ausencia del formato JPEG, lo que obliga a manejar ficheros RAW de 8 MB. cada uno, son sus inconvenientes principales.

La política de precios para esta cámara indica una situación contradictoria para Sigma; la larga espera ha creado expectación, pero ha permitido al resto de fabricantes poner a la venta productos equivalentes a precios ajustados: la D60 de Canon (2.700 €), la D100 de Nikon (2.600 €) y la S2 Pro de Fuji, con montura F de Nikon (2.600 €), todas con 6 Mpixels. La SD9 se venderá en Europa a 2.150 €

La agonía de la cámara réflex tradicional.
Mira que se veía venir: el Santo Grial de la fotografía digital, el cuerpo réflex digital con un sensor del mismo tamaño que el negativo de 35 mm. Contax lo intentó con el modelo N digital, que equipa un sensor de 6,1 Mpixels. Pero tardó mucho en sacarla a la venta, y en esta industria la rapidez en la ejecución es primordial: en cuanto te descuidas, la tecnología avanza a pasos de gigante y deja sin mercado a los productos basados en la tecnología anterior, lo que obliga a bajar los precios de forma drástica, y si no se venden las unidades suficientes, nunca se recupera la inversión. Así que, hasta ahora, La N reinaba en esta categoría, y se permitía el respetable precio de 7.000 $.

Ya no. Canon ha anunciado la 1Ds, evolución de la 1D, dotada de un sensor CMOS de fabricación propia con las dimensiones mágicas (24 x 36 mm.) y 11,1 Mpixels. El anuncio ha levantado pasiones entre los profesionales que ya han apostado por la era digital, y que han realizado trabajos magníficos con cámaras tan limitadas -si la comparamos con la 1Ds- como la D30. Baste recordar la trágica muerte de Bill Biggart el 11 de septiembre de 2001, realizando el reportaje del ataque a las torres gemelas. Entre los restos se encontraron sus tres cámaras Canon, dos cuerpos convencionales y una D30, de la que se recuperaron 300 fotos. Ahora los profesionales que dispongan de una gama amplia de objetivos con montura Canon disfrutarán de las mismas prestaciones con este cuerpo digital. Un 24 mm. seguirá siendo un 24 mm., y no un 38 mm., como ocurre con la D30 y la D60. Eso sí, al respetable precio de 9.000 $, cuando se empiece a vender en noviembre. Pero ya bajará.

Para amargar la vida a Canon, Kodak ha echado la casa por la ventana y ha irrumpido en el mercado profesional y semiprofesional con el último lanzamiento de su línea DCS: la DCS 14n con un sensor de 24 por 36 mm. y 13,9 Mpixels. Durante varios años, la línea DCS ha marcado la frontera tecnológica de las cámaras digitales, construidas alrededor de componentes y objetivos Nikon (incluida la montura F de esta marca), con los sensores y la parte digital suministrados por Kodak. Su único problema era el precio, elevadísimo. Ya no, parece decir Kodak, pues la DCS 14n se venderá a 4.000 $ cuando esté disponible, a finales de este año.

El precio agresivo de la DCS 14n obligará a una reducción en el precio del resto de cámaras réflex digitales, en especial las de alto de gama, que más tarde también afectará a las semiprofesionales. Francamente, no me gustaría trabajar en el departamento de marketing de Canon, Nikon, Fuji o Sigma, y no digamos en Kiocera, propietario de la marca Contax. De todos ellos, Nikon y Contax son los principales afectados, pues el primero dispone de una oferta poco competitiva en el segmento profesional (La D1x, con 5,74 Mpixels, cuesta 6.300 €), y Contax corre el peligro de naufragar en el mundo digital, enfrentándose a un mercado tradicional cada vez más reducido, en el que quedarán los especialistas (cámaras de formato medio, telemétricas, etc.) y poco más.

El futuro, quizás.
Y para finalizar, Photokina contempló la reactivación de un largo sueño: la definición de un nuevo estándar fotográfico (el último fue el fallido APS), diseñado exclusivamente para cámaras digitales con objetivos intercambiables. Se llama Cuatro Tercios y está impulsado por Olympus y Kodak, con la reciente adición de Fuji. El objetivo final es desarrollar un estándar que establezca:

Las cámaras y objetivos fabricados de acuerdo a este estándar podrán intercambiarse independientemente del fabricante, lo que no es posible en las cámaras réflex actuales, ya que utilizan monturas propietarias. El tamaño del sensor se aproxima al utilizado en las réflex digitales semiprofesionales (D100, D60, etc.), por lo que se puede esperar una calidad similar. Los nuevos objetivos tendrán la mitad de tamaño que los equivalentes en distancia focal de las réflex de 35 mm.

Queda mucho camino antes de que el sistema Cuatro Tercios se imponga, y no lo tiene nada fácil. Olympus ha abandonado, de momento, el desarrollo de un cuerpo digital par su gama de objetivos réflex, y por tanto es lógico que promueva esta iniciativa. Habrá que ver si Pentax, Contax y Minolta llegan a la misma conclusión que Olympus y Sigma decide unirse por la parte de los objetivos. El mayor peligro que acecha a esta iniciativa es la pinza de precios entre los cuerpos réflex digitales y las excelentes cámaras compactas "todo en uno" de 4 y 5 Mpixels.