[Mayo, 2010] Calanda, ¡por fin!
Dos años han tenido que esperar a publicarse algunas de las fotos que presento en mi nueva galería, dedicada a Calanda y su particular versión de la Semana Santa. La tradición popular, el sentir religioso y la música se unen en esta población del Bajo Aragón, donde el tambor y el bombo toman protagonismo y vuelven sonora la celebración más importante de la Iglesia Católica.

[Abril, 2010] El alma de la fiesta fallera.
España es un país de gran tradición festera, y en Valencia no andamos rezagados. Las Fallas cuenta con un acto, relativamente nuevo en la tradición fallera, que es toda una explosión de belleza y color: la Ofrenda. Excelente motivo fotográfico disponible en esta galería. ¡Disfrútalo!

[Marzo, 2010] El objetivo Nikkor 70-200 mm. F2,8 VRII
La adopción de un sistema fotográfico dotado de una cámara con sensor de paso universal incrementa la importancia de la elección de un buen teleobjetivo luminoso. Si quieres conocer mis primeras experiencias con en Nikkor 70-200 mm. F2,8 VRII, no exentas de sorpresa, puedes leer el artículo que le dedico.

[Marzo, 2010] De nuevo al tajo. Galería del Cabanyal
Una larga temporada sin actualizar la página llega a su fin. Empiezo el año con nuevo equipo y una nueva galería. Ahora disparo con material Nikon basado en la cámara D700 y su sensor de paso universal de 12 Mpíxeles, una rareza en el panorama fotográfico actual. Y para celebrarlo, publico una extensa galería con 30 fotos del bello y polémico barrio valenciano del Cabanyal.


De nuevo al tajo. Galería del Cabanyal
Si has leído mi prueba de la Nikon D700 y su inseparable compañero, el 24-70 F2,8, entenderás el porqué del cambio. Cambio de marca (mi anterior equipo era Canon) y de formato, de APS-C a sensor de paso universal. ¡Doble cambio, doble traición! Especialmente en el espinoso asunto del formato; siempre he defendido las bondades del APS-C en cuanto a peso, tamaño y precio. Pero a medida que iba comprando mejores objetivos me di cuenta que las tres ventajas se iban disipando. Al final, tras probar a fondo el teleobjetivo 70-200 F2,8 L de Canon (soberbio en todos los aspectos), llegué a la conclusión de que mis exigencias en cuanto a equipo habían subido de nivel, así que era el momento de replanteármelo todo desde el principio. La decisión estaba clara.

Pasaré de las palabras a los hechos. Nada mejor que una galería fotográfica para comprobar lo que da de sí la D700, con sus ISOs indecentes, equipada con el Nikkor 24-70 y enfrentada a uno de los puntos calientes de Valencia: el Cabanyal

El Cabanyal es un barrio situado junto al mar, cosa poco habitual en la ciudad de Valencia, tradicionalmente alejada del mar lo suficiente para que éste no tenga excesivo protagonismo en su vida diaria. El Cabanyal, antaño independiente de Valencia, tiene arraigadas tradiciones propias y un paisaje humano fuertemente cohesionado hasta hace pocos años. Desgraciadamente, el desarrollo urbanístico del resto de Valencia y, en especial, la ampliación de la avenida de Blasco Ibáñez, han dado al traste con una parte física del mismo y han causado una herida profunda entre sus habitantes.

Todo está en las hemerotecas. Una larga pugna urbanística entre el ayuntamiento de Valencia y los defensores de la parte del barrio que iba a ser demolida para hacer llegar la avenida hasta la costa ha paralizado los procesos naturales de renovación y restauración de las viviendas afectadas por el plan, a la vez que se degradaban tanto las viviendas existentes como el clima social de la zona afectada. La parálisis del proceso, fuertemente judicializado, está causando el mayor de los males al comportarse como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer. Ni el barrio ni sus habitantes se merecen este castigo.

Gracias a algunos habitantes del barrio, también aficionados a la fotografía, tuve la oportunidad de recorrerlo con sosiego e información de primera mano. El Cabanyal está lleno de casas bajas, antiguas y bellas, que la ruina de la zona afectada no ha conseguido borrar. Sus habitantes se sienten profundamente vinculados con él, con su territorio físico y humano. A pesar del deterioro actual, no me cabe ninguna duda de que renacerá y resplandecerá de nuevo. Espero que mis fotografías sirvan para que otros fotógrafos lo recorran y lo descubran como yo lo he hecho en esta ocasión. Si además contribuyen para que se acelere la resolución de la pesadilla en la que vive, mucho mejor.

Aquí tienes la galería dedicada al Cabanyal. ¡Espero que sea de tu agrado!.